René Fortunato: cronista visual y pensador del cine dominicano

René Fortunato (1958-2025).
René Fortunato (1958-2025) es, sin duda, una de las figuras más relevantes en la historia del cine dominicano. Fue pionero en acopiar y dar continuidad a la tradición cinematográfica nacional, desde los trabajos fundacionales de Francisco Palau hasta los cineastas más contemporáneos. Su aporte consistió en transformar nuestra historia reciente en un archivo visual riguroso, accesible y conmovedor, a través de documentales que retratan los procesos políticos, históricos y sociales del país desde los años 60 hasta la actualidad.
Su más reciente documental, “El triunfo de la democracia”, que abarca el último período (1974-1978) del gobierno de Joaquín Balaguer, es una prueba fehaciente de su compromiso con la verdad histórica y del carácter acucioso de su investigación. Al verlo, descubrí situaciones y detalles cruciales de nuestro devenir nacional que quizás habría pasado por alto si no hubiesen sido expuestos con tanta crudeza y minuciosidad en esta obra.
Pero no podemos hablar del guionista y productor René Fortunato sin destacar también su sólida formación y ejercicio como periodista. Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y desarrolló una intensa trayectoria en medios como La Noticia, Última Hora, Listín Diario, donde abordó tanto la realidad política, histórico y social del país como temas vinculados al desarrollo del cine dominicano. Esa labor periodística, que mantuvo durante años, fue más adelante recogida en su libro “Una Primavera para el mundo”, una obra fundamental para comprender los orígenes y la evolución de nuestro cine.
Este libro, junto a los estudios del padre José Luis Sáez, “Historia de un sueño importado” (1983) y de Félix Manuel Lora, “Encuadre de una identidad audiovisual: evolución y perspectivas en República Dominicana” (2007), forma parte de los tres pilares esenciales para el conocimiento, el desarrollo y la historiografía del cine dominicano. Asimismo, cabe destacar el texto “La democracia revolucionaria: imágenes y documentos del gobierno constitucional de la República Dominicana de 1963 presidido por Juan Bosch” (2010). Otro trabajo suyo es el musical “Caribe”, presentado fuera de concurso en la XIX Bienal de Artes Visuales en Santo Domingo, en el año 1990.
Con la pérdida de René Fortunato, el cine nacional queda huérfano. Su serie de documentales —como “Tras las huellas de Palau” (1985); “Frank Almánzar: imágenes de un artista” (1987); “Abril: la trinchera del honor” (1988); “Trujillo: El Poder del Jefe I” (1991); “Trujillo: El Poder del Jefe II” (1994); “Trujillo: El Poder Jefe III” (1996); “Balaguer: la herencia del tirano” (1998); “Balaguer: La violencia del poder” (2003), no solo fortalecieron nuestra cinematografía, sino que ayudaron a construir una tradición visual de la que antes carecíamos. Gracias a su mirada crítica, histórica y estética, hoy contamos con una memoria fílmica que educa, conmueve y nos invita a pensar la nación desde sus imágenes.
René Fortunato ha recibido diversos reconocimientos y premios, entre otros: Premios Pitirre al mejor documental de la región del Caribe, en el II Festival Internacional de Cine de San Juan, Puerto Rico, por su documental “Abril: la trinchera del honor”; Lasa film Award, otorgado por The Latin American Studies Association (LASA) de los Estados Unidos, por su documental “El poder del jefe II”, considerándolo como uno de los mejores documentales realizados en América Latina en el año 1995; Premio a la Excelencia Profesional, otorgado por el Poder Ejecutivo de la República Dominicana, por sus aportes al desarrollo de la cultura dominicana, en el año 2000; Premio Internacional Lumière, otorgado por la Unión Nacional de Productores y Autores de Cine de Italia, por su aportes a la cinematografía dominicana a través del género documental, en el año 2001; Mención Honorífica en el Festival Iberoamericano de Video Documental Independiente “Contra el silencio todas las voces”, por su documental “Abril: la trinchera del honor”, realizado en la ciudad de México en el año 2000; Reconocimiento Especial Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 1999, por su labor de rescate y difusión de la memoria histórica de la nación dominicana.
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Es particularmente revelador observar cómo, en la obra cinematográfica de René Fortunato, especialmente en su película de ficción, “Patricia: el regreso del sueño”, en 2001, se recogen con aguda sensibilidad los anhelos, las ansiedades y los sentimientos de desarraigo de los dominicanos que han emigrado a los Estados Unidos, en particular a Nueva York. En sus producciones, René Fortunato evidencia cómo estos emigrantes, a pesar del cambio geográfico, reproducen en el extranjero los modos de vida propios de la República Dominicana. Se trata de una suerte de transfiguración cultural, donde la cotidianidad, las costumbres y la identidad dominicanas se reconfiguran en contextos foráneos sin perder su esencia originaria. Aquí las especulaciones estéticas satisfacen el deseo de adquirir, como quería Pedro Henríquez Ureña, en su icónico ensayo, “La Utopía de América”, la “dignidad histórica” frente al desarraigo de nuestro propio ser.
Este fenómeno, que él aborda con mirada crítica y poética, adquiere en sus filmes una dimensión dramática y desgarradora: el emigrante dominicano vive su día a día como si se tratara de una película de Hollywood, con un guión dictado por la nostalgia y la necesidad de pertenencia. Sin embargo, nunca pierde de vista sus raíces. René Fortunato ha sabido indagar en el arquetipo del inconsciente colectivo, revelando los rasgos intrínsecos de la identidad nacional y construyendo a partir de ellos una obra fílmica eminentemente dominicana.
La ha realizado, sobre todo, a partir de hechos históricos que han marcado la vida nacional, desde la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo hasta nuestros días. Su cine articula con lucidez los vínculos entre historia y subjetividad, entre política y cultura, entre memoria y orfandad. A través de sus documentales y películas, René Fortunato ofrece una lectura compleja de la dominicanidad, visibilizando al emigrante no solo como un ser desarraigado, sino también como portador de una memoria histórica y afectiva que da forma a su identidad. Así, su obra constituye un testimonio de la experiencia migratoria dominicana, al tiempo que narra, con rigor y sensibilidad, las cualidades que definen nuestro ser.
Otro aspecto relevante a destacar es la estrecha relación de René Fortunato con la Escuela de Cine de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde mantuvo una colaboración constante a lo largo del tiempo. En febrero del año 2023 participó como invitado especial en el programa “Tardes de la Crítica”, espacio que se ha venido desarrollando durante seis años. Su intervención resultó particularmente enriquecedora, propiciando un diálogo sobre su trayectoria en el cine y el periodismo.
La última vez que vi a René, nos reunimos en su casa, a compartir con amigos, música, poesía y cine. Desde entonces, no he podido olvidar los versos borgeanos que recitábamos a dúo: “Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo cargado de batallas”, como las que él siempre libro, para luego elevarse, y dejarnos llenos de imaginaciones y deseos.