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Revolución de 1965: Polémica sobre los comandos

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El campo de estudios sobre memoria colectiva ha ganado en CLACSO y otros escenarios académicos y universitarios gran relevancia en las últimas décadas, especialmente en los países del cono Sur (Brasil, Chile, Uruguay, Argentina) los cuales fueron marcados trágicamente por el Plan Condor caracterizados por férreas dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos implicadas en graves violaciones a los derechos humanos. S i algo nos muestran los aportes teóricos de Isabel Piper, Ana Gugliemucci, entre otras reconocidas colegas es que este campo no es neutro ya que se encuentra profundamente atravesado por disputas políticas e ideológicas.

En ese sentido, se comprenden los debates que se han suscitado en nuestro medio sobre hechos trascendentales como el ajusticiamiento de Trujillo o la democracia dominicana, etc. Si tomamos como ejemplo la polémica sobre los comandos debemos iniciar nuestro análisis expositivo con la respuesta que ofreciera el Vicealmirante de la Marina de Guerra, Manuel Ramón Montes Arache, entonces secretario de las Fuerzas Armadas durante el Gobierno constitucional del coronel Caamaño, a la pregunta: ¿Cuántos comandos había, su ubicación, su estructura interna, sus funciones? En el marco del seminario llevado a cabo por la Secretaría de las Fuerzas Armadas en 2005 durante las conmemoraciones del 40 aniversario de aquella gesta patriótica, el oficial dijo: “Yo he repetido varias veces que los comandos que yo tenía registrados no pasaban de 34… ya al final de la contienda se incorporaron dos más… 36 al final”.

Puede leer: Secretaría de Asuntos Laborales del 1J4

El libro de Tony Raful titulado La Revolución de Abril de 1965 presenta un listado que recoge 130 comandos que estuvieron distribuidos por toda la ciudad. En consonancia con ese listado se encuentra el libro Los Comandos (Abril 1965) de Bonaparte Guatreaux Piñeiro publicado por el Archivo General de la Nación, el cual recoge la nómina de combatientes que tenía el Gobierno constitucionalista, aunque el compilador aporta una nota introductoria en la que se advierten “huecos notables” en relación a las personas que fueron “acusados de comunistas,” que “no quisieron ser identificados” para que no se vinculara al movimiento con “un Gobierno con una orientación similar al del Comandante Fidel Castro”. Agrega que la tardanza en la publicación del material obedeció al “temor de que su divulgación pudiera servir para que los enemigos aprovecharan el conocimiento de los combatientes para perseguirlos y asesinarlos, como ocurrió con muchos a partir del final de la guerra”.

Otro aspecto relevante, refiere al papel de los partidos políticos en la guerra. Como es comprensible, cada sector busca resaltar su importancia dentro de los acontecimientos ya que como decía el filósofo Jacques Derrida “escribir, es escribirse a sí mismo”. En el mencionado seminario, Narciso Isa Conde expuso que el PSP tuvo un rol importante en aquellos gloriosos días. Cayetano Rodríguez del Prado en su libro Fragmentos de Notas Autobiográficas. – Recuerdos de la Legión Olvidada publicado en 2008 hace lo propio con el MPD destacando que “en esos primeros momentos de la lucha se organizaron varios comandos “mixtos”, integrados principalmente por hombres del “14 de Junio” y del MPD. En algunos de esos comandos el MPD era la fuerza principal, pero en otros, lo era el 1J4 que sin ninguna duda era la fuerza política mayoritaria dentro de la izquierda dominicana en aquellos momentos”.

Ambos partidos aparecen minimizados en la obra de Tony Raful quien le asigna al primero “una muy escasa influencia en la revolución” y al segundo “una influencia casi nula”. Respecto al Movimiento 1 4 de J unio, Raful nos dice “tenía una gran influencia política en los Comandos Constitucionalistas, estando una parte apreciable bajo su influencia, pero en realidad el grueso de combatientes que los integraban eran simpatizantes o militantes del Partido Revolucionario Dominicano. El PRD era la fuerza básica política de los «comandos», a pesar de que los «comandantes» no lo eran como tales. Este fenómeno era producto de una mejor táctica organizativa puesta en práctica por el 1 4 de Junio que era un Partido vehementemente nacionalista, cuya mística aún perduraba en el seno del pueblo dominicano”.

En su libro Resistencia patriótica en la zona norte durante la llamada “Operación Limpieza” Guaroa Ubiñas Renville describe a Peña Gómez como “el segundo líder en el partido de masas más grande del país después del 14 de Junio”. El dirigente catorcista Fidelio Despradel, señala en sus libros y sitio web que “es bien conocido que el 14 de Junio fue la organización más poderosa y determinante a lo largo de los cinco meses que duró la contienda”. En los documentos desclasificados de la CIA, los cuales deben ser asumidos siempre con mucho cuidado, se valida esta versión que favorece al bloque de los partidos revolucionarios (1j4, MPD, PSP) en detrimento de los democráticos (PRD y PRSC). En sus estimaciones la CIA le asignó al bloque revolucionario conformar “el 65% de las unidades rebeldes paramilitares”. En otro renglón, le consigna haber “comandado del 80 al 90 % de los puestos rebeldes”.

Además, los documentos desclasificados señalan de un lado que “el PRD fue el grupo que organizó originalmente la revuelta para restablecer a Juan Bosch quien luego comprendió que la revuelta fue tomada por los castristas y los comunistas de izquierda”. Por otro lado, establecen que “los líderes del Partido Revolucionario Dominicano de Juan Bosch quienes al principio jugaron un importante papel en el movimiento rebelde parecen no tener mayor influencia”. Algo que desfavoreció al partido blanco fue que en un primer momento “connotados dirigentes perredeístas marcharon por los patios de las Embajadas para asilarse”. Estos datos e informaciones deben asumirse con cautela, pero no pueden descartarse del todo ya que los principales frentes de masa estaban controlados por la izquierda revolucionaria, la cual tenía sociológicamente mayores niveles de disposición para luchar contra “el yanqui invasor”.

En efecto, en enero de 1965, el grupo Fragua ganó las elecciones de la FED en la UASD con el dirigente estudiantil Amín Abel a la cabeza. La Federación Dominicana de Mujeres era presidida por Doña Francia Cisneros, militante del 1J4. En plena guerra, en las elecciones celebradas por la principal central sindical obrera del país “FOUPSA-CESITRADO”, los catorcistas con J ulio de Peña Valdez se impusieron a las fuerzas del PRD, encabezadas por Miguel Soto, según nos dice el sindicalista Junio López en sus memorias. Las tensiones sobre esta polémica se aprecian en la entrevista disponible en youtube titulada Ex combatientes de la Revolución de Abril 1965 detallan importancia de la gesta que realizara el comentarista Julio Hazim en su programa revista 110 donde estando presentes el Ing. Rafael “Cucullo” Báez Pérez y Orlando Sánchez Díaz, el otrora perredeísta Rafa Gamundí Cordero reconoció que “la mayoría de los comandos tuvieron como dirección política el 14 de Junio pero que la masa era del PRD”. En la próxima entrega, abordamos aspecto de la Cuba revolucionaria en la guerra patria.

Sobre el autor

Amaurys Pérez Vargas

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