Ta ta tartamudez, ¿se corrige o no?

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Uno de los trastornos comunicativos más limitantes y quizás más nocivos para la salud mental de una persona y su familia, es la tartamudez. Podría definirse como una serie de cortes o interrupciones en la continuidad o fluidez del discurso hablado, que se acompañan, algunas veces, de tensión muscular y emocional, las cuales podrían ser la expresión visible de la interacción de determinados factores biológicos, psicológicos, educativos, culturales, familiares y sociales.

La tartamudez puede ser reforzada por la actitud de los integrantes de su entorno, a través de expresiones y actuaciones negativas. Tradicionalmente la familia de una persona con dificultades o trastornos comunicativos espera que los técnicos de una institución o el especialista realicen la terapia, mientras que ellos asumen un papel de pasividad. Esto enmarca una visión clínico – asistencialista tradicional, que es la más inadecuada en estos casos.

Trataremos aquí de describir lo que ocasiona este trastorno y algunas pautas para que la familia pueda prevenirlo.

Ha de tenerse en cuenta que la Tartamudez NO ES una enfermedad. Es decir, no se cura con medicamentos, cirugías, rezos, etc. Requiere el apoyo de la familia y todas las personas que interactúen con quien la presenta. 

 De los 3 a 5 años, aproximadamente los niños atraviesan por un periodo normal de tartamudez. Generalmente repiten una sílaba o se demoran para iniciar la pronunciación de una palabra. Esto se debe a que ya manejan una buena cantidad de palabras y la forma de combinarlas, pero no están muy seguros de si lo están haciendo bien. Para ello necesitan la guía de los padres. Estos a veces se asustan y cuando el niño repite algo, lo corrigen, le expresan que así no se dice, otros lo regañan fuertemente o se burlan, imitándolo, etc. El niño en lugar de obtener un apoyo, encuentra un rechazo. Esto lo puede marcar y originar una real tartamudez.

El niño en edad pre – escolar está muy ocupado aprendiendo a hablar, por ello comete errores en el habla llamados “disritmias del discurso” o “tartamudez funcional o fisiológica”, dependiendo de los diversos autores que tratan el tema.

PREVENCION

Aprender a escuchar a su hijo y ofrecer a los niños experiencias frecuentes y variadas fuera y dentro de casa.

El padre de familia actual, argumenta que “no tiene el tiempo” y / o la formación necesaria para asumir su rol en un mundo cambiante. En el hogar, la comunicación se limita a lo mínimo para la supervivencia o solamente se produce información vaga, órdenes para realizar acciones puntuales o expresiones con tendencia a castigar. Por lo tanto, se genera cierto grado de deprivación sensorial producido por la insuficiente calidad y cantidad de estímulos lingüísticos. Esta, a su vez, genera una respuesta fisiológica alterada, y por lo tanto, un trastorno en el desarrollo del sistema nervioso central que afecta la adquisición del lenguaje.

La interacción de los padres con el niño, en el hogar, es el punto de partida para su formación como sujeto social, capaz de comunicarse, participar realmente y de acuerdo con sus posibilidades en el medio social, cooperar, construir conocimientos y expresarse libre y creadoramente. Educar en este contexto, supone facilitarle al niño experiencias e instrumentos variados, cada vez más ricos y complejos, para que construya aprendizajes realmente significativos, de acuerdo a su nivel evolutivo y al contexto sociocultural en el que vive.

Nelson (1985), demostró que los niños que gozaban de la oportunidad de salir más a menudo de sus casas, tenían mayores niveles de adquisición de lenguaje que otros niños.

Cada individuo, desde que nace, interactúa con un ambiente y tiene una serie de experiencias que le permiten paulatinamente comprender, valorar y prospectar su propia existencia. Posee unas características que varían de acuerdo con el proceso evolutivo, las cuales están determinadas por variables madurativas, hereditarias y heurísticas, lo que representa un conocimiento del niño como individuo único e irrepetible, que tiene unas potencialidades a aprovechar en el medio circundante y susceptible al cambio, dada la permeabilidad en su estructura psíquica.

TRATAMIENTO

• Los padres deben comprender las etapas del desarrollo del lenguaje del niño. 

Como decíamos anteriormente, la interacción de los padres con el niño, en el hogar, es el punto de partida para que aprenda a comunicarse, participar realmente y de acuerdo con sus posibilidades en el medio social, cooperar, construir conocimientos y expresarse libre y creativamente. Educar en este contexto, supone facilitarle al niño experiencias e instrumentos variados, cada vez más ricos y complejos, para que construya aprendizajes realmente significativos, de acuerdo a su nivel evolutivo y al contexto sociocultural en el que vive.

La validez de un acto comunicativo no se puede entender por aislado como la adecuada emisión de oraciones sintáctica y semánticamente bien estructuradas. Implica partir de un individuo que tiene un “Mundo Interno Subjetivo” caracterizado por sus conocimientos, experiencias, cultura, pertenencia a una familia y a un grupo social, estado de salud, anímico, etc., el cual en determinadas circunstancias, un lugar y un momento específicos tiene la intención de informar algo a otro individuo con un “Mundo Interno Subjetivo” diferente, con el fin de lograr un acuerdo enmarcado en una situación contextualizada. Este acuerdo proposicionalmente diferenciado externamente merced a la estructura lingüística tiene que ser aceptado internamente como válido por los participantes. Es decir, no puede quedar en el aire la duda acerca de la intencionalidad real que tenían los interlocutores al expresarse.

Hacia los 2 ó 3 años, ya el niño tiene el dominio de un amplio número de palabras, lo cual hace que se inicie la producción de frases y oraciones. Como todavía no maneja todas las reglas del idioma y tiene dificultad para producir algunos sonidos del habla, ocasionalmente repite sonidos, sílabas, palabras o partes de la oración. Los padres deben entender que él o ella se sienten evaluados constantemente y se ponen nerviosos. Mucho más nerviosos, al ver al padre o a la madre ansiosos o asustados por la forma de hablar del niño.

Una enseñanza: escúchenlo con calma, sin ansiedad, sin angustia. No importa que se equivoque. Valoren más lo que les quiere decir, que la forma como lo dice. Denle la oportunidad de equivocarse .

• Cuando el niño comienza a hacer gestos con su cara, se retuerce las manos, aprieta sus ojos, etc., al tiempo que tartamudea.

En primer lugar, mantenga la calma. Trate de aplicar lo tratado en el punto 1 de este apartado. Sin embargo, sería recomendable que consultara con un Terapeuta del Lenguaje, Fonoaudiólogo o Logopeda para que lo asesore. Y más conveniente aún, si este profesional trabaja en armonía con un Psicólogo, para enseñarles a Uds. a controlar su ansiedad.

3. La tartamudez después de los 5 años, adolescencia y etapa adulta.

Las dos recomendaciones anteriores son perfectamente válidas para estos momentos. La asesoría tanto del Terapeuta del Lenguaje como del Psicólogo es necesaria para la familia, la persona que presenta tartamudez, los maestros y los compañeros de colegio, universidad o trabajo. Todos deben colaborar, tratando de hacer menos tensionante el ambiente y evitando burlas por la presencia de tartamudez.

El Terapeuta del Lenguaje le dará pautas y estrategias a la persona `para controlar su tartamudez y el Psicólogo orientaciones para controlar su comportamiento en situaciones tensionantes.