TAILANDIA vestigios del reino de Siam

29_09_2016 HOY_JUEVES_290916_ ¡Vivir!1 C

Recorrer Tailandia es sumergirse en un mar de colores, un lugar donde el arte se mezcla con la espiritualidad, la naturaleza cautiva y la sonrisa es casi obligatoria.

Ubicada en el sudeste asiático, Tailandia limita al norte y al oeste con Myanmar (la antigua Birmania), al este con Laos, al sudeste con Camboya y con el Golfo de Tailandia, al sur con Malasia y al sudoeste con el mar de Andamán.

El relax de las playas, la exuberante naturaleza de las montañas, el recogimiento de los templos budistas, el bullicio de los mercados y la fascinante historia preservada en los parques arqueológicos hacen de Tailandia un destino muy completo con itinerarios y actividades para todos los gustos.

“Si vamos con pocos días, digamos unos diez o doce, yo haría: Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai y alguna playa. En caso de tener más tiempo, valoraría añadir Kanchanaburi, el Parque Nacional de Erawan, Sukhothai, Chiang Rai, el Parque Nacional de Doi Inthanon y el Parque Nacional de Khao Sok”, recomienda Pol Comaposada, director y fundador de Mundo Nómada Travel.

Bangkok, la capital de Tailandia, es una ciudad inmensa y cosmopolita, parada imprescindible para cualquier viajero que visite el país por primera vez. En sus calles conviven modernos rascacielos y grandes centros comerciales con pequeños establecimientos y puestos de comida instalados en plena calle.

El Buda de oro. Pero, sin duda, los principales atractivos turísticos de Bangkok son sus templos budistas y el imponente Gran Palacio. Uno de los templos más visitados de la ciudad es el Wat Traimit (Templo del Buda de Oro), que alberga una estatua de Buda hecha de oro macizo, que mide tres metros de altura y pesa 5.5 toneladas.

La historia del Buda de Oro es singular, pues durante años pasó desapercibida bajo una capa de estuco. Se cree que los monjes que la custodiaban la recubrieron con este material para ocultarla durante el asedio de los birmanos.

No fue hasta los años cincuenta del pasado siglo cuando, durante un traslado, un cable de la grúa que la transportaba se rompió y la estatua cayó al suelo. Esto se interpretó como un terrible augurio y fue abandonada allí. Pero con la lluvia, el estuco se resquebrajó y dejó ver el interior dorado de esta imponente imagen de Buda.

Otro de los templos representativos de Bangkok es el Wat Pho, el Templo de Buda Reclinado. En el interior de este templo se puede contemplar una colosal estatua de Buda recubierta de pan de oro, tan grande (46 metros de longitud y 15 de altura) que parece llenar por completo la estancia en la que se encuentra.

Además, en el complejo del Wat Pho se alzan cuatro chedis (inmensas construcciones en forma de campana) que representan a los cuatro primeros reyes de la dinastía Chakri.
También merece la pena recorrer con calma las dos galerías repletas de estatuas de Buda.

A su vez, el Wat Pho destaca por haber sido la primera universidad del país, donde todavía hay una escuela de medicina tradicional tailandesa y dos pabellones de masaje.

No lejos de allí se halla el complejo del Wat Phra Kaew y del Gran Palacio, visita imprescindible para cualquier viajero que llegue a Bangkok. El Wat Phra Kaew está rodeado por una pasarela cuyas paredes están decoradas con murales que narran la epopeya del Ramayana, una de las obras clave de la literatura hindú.

Pero el edificio más importante de este complejo es el santuario que alberga al famoso Buda Esmeralda, una pequeña estatua de Buda de color verde hecha de piedra de jade y muy venerada por los tailandeses.