Taiwán – RD – China Popular:
un enfoque geopolítico

Eduardo Klinger Pevida
Es bien conocido que uno de los problemas pendientes de solución en el escenario geopolítico de nuestros días es el enfrentamiento de posiciones diametralmente opuestas entre la República de China (Taiwán) y la República Popular (o comunista). Es la aparente contradicción entre independencia y unificación.

Hoy por hoy, Taiwán  es una de las grandes potencias comerciales de nuestros tiempos.

Cuando en 1949 Mao Tse Tung entró en Pekín, hoy Beijing, el gobierno chino – identificado como nacionalista – se tuvo que refugiar en la isla de Formosa – hoy Taiwán – que era parte integrante del territorio chino. La inmensa mayoría de las naciones que integraban la ONU en aquellos momentos siguieron reconociendo al gobierno instalado en Formosa como el único y legítimo representante de toda China y en consecuencia siguió ocupando la silla correspondiente a ese país en la ONU.

Sin embargo, el espectro geopolítico y estratégico del mundo fue cambiando de manera radical y China comunista se convirtió en una potencia nuclear. En el contexto de lo que llamaba “real politik” el Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger convenció al presidente Nixon de que era más peligroso y costoso mantener a China comunista fuera de la ONU – y de las obligaciones que le acarrearían el ser integrante permanente de su Consejo de Seguridad.

Los Estados Unidos decidieron establecer el reconocimiento diplomático del gobierno comunista chino y establecer relaciones formales y plenas con el mismo teniendo que aceptar para ello las condiciones exigidas por la parte china: el asiento de la ONU lo ocuparía China Popular, Taiwán no podría permanecer en ese hemiciclo, Estados Unidos y la comunidad internacional se comprometían con el principio de una “sola China” y suspendían toda relación política y diplomática con la isla limitándose a los intercambios comerciales. La inmensa mayoría de las naciones del mundo se fueron acomodando a esa realidad geopolítica y hoy día solo 27 naciones mantienen vínculos diplomáticos con Taiwán, entre ellas la República Dominicana.

Recientemente Costa Rica suspendió las relaciones con Taiwán y las estableció con China y esa es una realidad que presiona permanentemente a Taiwán, ya que con frecuencia entre los países aliados se producen deserciones. Todos los años en la Asamblea General de la ONU los amigos de Taiwán proponen el ingreso del país a la organización y votación tras votación la propuesta es derrotada. No hay dudas de que el creciente peso económico de China continental en el mundo, su influencia geopolítica con el hecho cierto de que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad preocupa a muchos.

Indudablemente que ello supone algún que otro riesgo. La República Dominicana, aunque con un creciente comercio con China comunista – ya varias veces superior al intercambio con Taiwán -, ha asegurado lealtad a su relación histórica con Taiwán.