Tanorexia, locos por el bronceado

El empeño incesante de lucir un tono de piel bronceado y la frustración de no llegar nunca a conseguir esa supuesta perfección terminan dañando la salud.. EFE/Emilio Morenatti
El empeño incesante de lucir un tono de piel bronceado y la frustración de no llegar nunca a conseguir esa supuesta perfección terminan dañando la salud.. EFE/Emilio Morenatti

La tanorexia “afecta, por lo general, a mujeres de entre 15 y 35 años. Suelen presentar tendencia a la baja autoestima, una escasa aceptación de sí mismas y una búsqueda persistente de la aprobación de quienes las rodean”, detalla Augusto Zafra, director de la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria del Hospital Nisa Aguas Vivas.
“Los dermatólogos estamos observando una creciente obsesión por el bronceado enfermizo”, advierte Ramón Grimalt, profesor de Dermatología de la Universidad Internacional de Cataluña (España).
La tanorexia está considerada como un tipo de dismorfobia, es decir, un trastorno en el cual la persona tiene una percepción distorsionada de su propia imagen. En este caso, dicha deformación se centra en la tonalidad corporal y deriva en la búsqueda del bronceado perfecto.
Nunca es suficiente. Necesitan más y más sol, pues están convencidos de tener la piel pálida, a pesar de que en realidad sea oscura. Este es uno de los síntomas característicos de las personas que padecen tanorexia.
La adicción al sol o tanorexia es un trastorno psiquiátrico en el que existe una obsesión patológica, irracional, grave y persistente por estar siempre bronceado.
Esto provoca que la persona afectada se exponga de manera compulsiva y enfermiza al sol o a los rayos UVA, a pesar de conocer los efectos dañinos que puede conllevar.
“Los dermatólogos estamos observando una creciente obsesión por el bronceado enfermizo. Por lo tanto, la llamada memoria de la piel hará que unos 20 o 25 años después de los excesos de radiación, y aunque la persona evite el sol de forma drástica, su piel lo recordará y aparecerán las inevitables consecuencias en forma de cáncer de piel”, advierte Ramón Grimalt, profesor de Dermatología de la Universidad Internacional de Cataluña.