Tarjeta roja para los corruptos de la FIFA

Tarjeta roja para los corruptos de la FIFA

Por años el deporte internacional profesional ha sido acusado de manipular resultados y estar en componenda con sindicatos de salas de juegos y apostadores. En tiempo pasados, el boxeo era el más visible de todos. Hoy en día, las cosas son más complicadas y sofisticadas. Organizaciones mundiales como la FIFA -con presencia en 209 países- que se organizaron como ONG sin fines de lucro, se las arreglan como si fuesen corporaciones multinacionales. Cada país tiene un voto, nadie pesa más que nadie, por ejemplo, el voto de Haití pesa igual que el voto de Francia.

Precisamente esa es la clave para que Sepp Blatter, presidente de la FIFA, pueda manejar a su antojo y controlarlo todo. Se asignó un salario de 2 millones de dólares todos los meses. Compra fidelidad a base de prebendas. Por ejemplo, Jack Wagner, presidente de Concacaf, la confederación que representa a la FIFA en América del Norte, Central y el Caribe – por 21 años consecutivos – y su carnal Chuck Blazer, su Secretario General, recibieron millones de dólares durante todos estos años. De hecho, ya Blazer confesó y es encausado por la Justicia de los Estados Unidos.

Los votos para tomar decisiones se arreglan por regiones. Cuando se otorgó los derechos de celebrar el Mundial de Fútbol a Sudáfrica en el año 2010, el voto del bloque de Concacaf fue determinante. Una Copa del Mundo es un negocio inmenso para el país agraciado, pero sobre todo para los miembros ejecutivos de la FIFA que asignan ese derecho.

Así las cosas, cuando el Departamento de Justicia de los EE.UU, en conjunto con el FBI y la Agencia Tributaria accionaron legalmente contra nueve directores y cinco empresarios relacionados con la FIFA, establecieron una norma que indica que los santuarios donde se refugian todos los manipuladores y corruptos del mundo ya no es tan seguro. Los Estados Unidos encabezan una cruzada transnacional para perseguir la corrupción. Los arrestos de los procesados en Suiza, atendiendo la petición de la Justicia de EE.UU no se pueden ver como una intromisión, es una situación de colaboración entre los dos países.

La ley de Prácticas de Corrupción en el Extranjero (FCPA por sus siglas en inglés) aprobada en 1977 en los EE.UU, hace ilegal que las compañías y sus supervisores influyan sobre cualquier persona a través de pagos de recompensas.

Con el fin de procesar los casos que involucren a ciudadanos extranjeros, las leyes de los EE.UU. sólo necesitan demostrar una conexión con su país. Desde una reunión en su nación, hasta un correo electrónico que haya pasado por sus servidores, constituyen un vínculo de jurisdicción. Según el Departamento de Justicia, los delitos se concertaron en territorio americano usando bancos de esa nación y los sistemas de transferencias monetarias para pagos de sobornos.

La participación de los Bancos de Wall Street es precisamente uno de los detalles que llevó al Departamento de Justicia a actuar contra la FIFA. Se investiga si estos bancos estaban conscientes de que esas trasferencias eran fruto de actividades ilegales.

La mayor parte de los ingresos de la FIFA provienen de Europa y de los Estados Unidos, y por eso es que reclaman reformas. Y no es un monto insignificante. Por ejemplo, los ingresos de la FIFA del año 2011 al 2014 por concepto de la Copa del Mundo en Brasil del año pasado sumaron 5,720 millones de dólares (derechos de televisión y acuerdos de comercialización). Todavía la FIFA tiene 1,370 millones de dólares en reservas en sus cuentas.

Michel Platini, presidente de la UEFA – la confederación que agrupa a los países de Europa – no está de acuerdo que Blatter fuese reelecto. Europa aporta 13 de los 32 equipos que irán a Rusia en el 2018. Además, ocupa ocho de las 25 bancas del comité ejecutivo. Ahora Blatter, como represalia, aboga por disminuir ese poder, quiere que Oceanía tenga mayor representación en el comité ejecutivo en detrimento de los europeos. De hecho, Blatter fue reelecto hace una semana, mayoritariamente con los votos de África y Asia.

Cuando ya voy enviar mi columna al periódico llega la noticia de que Blatter ha presentado su renuncia; la presión era insostenible. Hay denuncias de transferencias de sobornos de hasta 10 millones de dólares. Si alguien quiere entender correctamente la historia del tinglado de corrupción de la FIFA, le recomiendo el libro de Andrew Jennings, autor escocés del libro “Omertá: La FIFA de Sepp Blater, familia del crimen organizado”.

Todo este saqueo nos afecta a todos. Y más a lo que somos pobres. El subdesarrollo de nuestras naciones tiene un componente importante en los actos de corrupción de algunos organismos internacionales.

 

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