Tasas de mortalidad materna e infantil continúan estancadas

La tasa de mortalidad infantil en República Dominicana es de 29 por cada mil niños nacidos vivos y la materna es de 150 por cada 100 mil nacidos vivos. Los datos significan  un estancamiento con relación a las cifras pre sentadas el año pasado.

Así lo establece el informe sobre el Estado de la Población Mundial 2008, que presentó ayer el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Igual ocurre con la tasa de prevalencia del virus del VIH que se mantiene estable de 1,0 a 1,1 para edades entre los 15 y 49 años.

En ese sentido, la organización internacional recomienda la disponibilidad de servicios para la atención del embarazo y el parto de manera oportuna y con un personal médico calificado. También una mayor disponibilidad de servicios de emergencia y acceso a los distintos métodos de planificación de la familia.

La UNFPA propone que para lograr  las iniciativas dirigidas a revertir la mortalidad infantil y materna, es precio incluir políticas de sensibilidad cultural y  enfoque de género.

Por otra parte, el informe de UNFPA también revela que durante el año pasado en el país aumentó la esperanza de vida al nacer, en los hombres de 65,2 a 69,4 años, y en las mujeres de 72,1 a 75,6 años.

Desigualdad arraigada.  Al presentar los resultados, la representante del UNFPA, Gilka Meléndez, manifestó preocupación porque la desigualdad entre hombres y mujeres sigue muy arraigada en la cultura del país.

Sostuvo que aunque las mujeres han logrado hacer más visible la violencia y la aprobación de leyes que les amparan, todavía está pendiente el conocimiento y aplicación generalizado de estas normativas, tanto para la agenda nacional como en la internacional.

La representante del organismo internacional consideró que la educación universal, el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, la ampliación de los medios de acción de la mujer y de igualdad de género constituyen puntos especiales en el impulso de los derechos humanos.

Meléndez manifestó que la planificación con sensibilidad cultural abarca una multiplicidad de aspectos como son la amplia participación, apoyo a las estructuras locales, evidencias sólidas, alianzas, fomento de capacidades comunitarias y creación de nuevas oportunidades. 

Algunas conclusiones

El informe del UNFPA concluye que el hecho de comprender de qué manera las prácticas y las creencias afectan al comportamiento humano es fundamental para la formulación de políticas que ayuden a los países y personas a respetar los derechos humanos.

Advierte que si los organismos internacionales de desarrollo hacen caso omiso de la cultura o la marginan, esto puede acarrear un alto costo. En ese sentido afirma que la promoción de los derechos humanos requiere apreciar la complejidad, fluidez y el papel protagónico de la cultura, individualizando intencionalmente a los agentes de cambio locales y entablando alianzas con ellos. Añade que los enfoques basados en la cultura proporcionan viabilidad a la formulación de políticas y  necesarias para la vigencia de los derechos humanos. Asímismo afirma que el conocimiento a fondo de las culturas determina el nivel en que se desarrollan.