Tavárez/Taveras/Tabaré

Rafael González Tirado

Luis Roberto Díaz, de la capital del país, me escribe acerca de un tema de ortografía (acentuación ortográfica), pero que implica la prosodia.

Me cuestiona primero por qué debe marcársele el acento al apelativo /Tavárez/, pero no se le aplica a la escritura de /Taveras/, que son muy parecidos y con la misma cantidad sílabica.

Me permito estas explicaciones, lo más claramente posible, para el conocimiento de cualquier persona interesada, y que le sean de utilidad.

Tav/á/rez: Es palabra de tres sílabas. La elevación de mayor intensidad en el tono de la voz recae sobre la segunda sílaba o intermedia. En este caso se trata de la penúltima. /Rez/ es la última. Por tanto, el mayor refuerzo de la elevación de la voz recae sobre la penúltima sílaba. Tavárez es, pues, voz llana, breve o grave.

Una de las reglas de acentuación o de colocación de tilde dice que se les marca a las palabras llanas cuando terminan en consonantes, menos en /n/, /s/ o vocal. Luego, tendremos que marcar la acentuación sobre la /a/ de la sílaba intermedia, que, en este caso, es la /a/ de /vá/. La marcaré si se tratare de c/á/rcel, in/ú/til, /á/spid, para que no suenen car–cél, i–un–tíl, asp/í/d. Por razón, escribimos Tav/á/rez con la tilde correspondiente.

Para Tav/e/ras opera otra norma: Nótese que ésta contiene igualmente tres sílabas como la anterior. Luego podría ser aguda, si se eleva el tono de la voz sobre la última: Tave/rá/s, o en la antepenúltima: T/á/–veras, se trataría en este último caso de una esdrújula y a éstas siempre se les marca, no importa cómo terminen. Taveras, pues, no debe llevar acentuación escrita, porque es llana, terminada en consonante /s/, y éstas no reclaman la tildación.

Luis Roberto adiciona, para algún contraste, el nombre /Tabaré/ que, al tener cierto parecido con las dos anteriores, recibe la tilde en la última sílaba Ta–ba–/ré/. La razón es sencilla. Para fines de mejor manejo de la acentuación ortográfica y mayor acierto en la pronunciación, se estableció, académicamente que, para los fines de la certera pronunciación, se debe contar desde la última sílaba que con las sílabas /Ta/ba/, además de /ré/, componen un trísilabo. Por tal, la elevación del tono de la voz recae en la última, y este componente pasa a ser dicción aguda; y terminada en vocal /a/, resulta una palabra aguda –repetimos– y a todas las agudas terminadas en vocal, y de más de una sílaba, se les marca el acento.

Para su mayor entendimiento y satisfacción, los términos de tres o más sílabas que reflejen el acento (prosódico) en la antepenúltima (d/é/spota, crep/ú/sculo) se les llaman esdrújulas, y se les marca siempre el acento. Si el refuerzo del tono de la voz recae en una sílaba anterior a la trasantepenúltima (demu/é/stra–se–lo) o aún más atrás, o más adelante (depende de donde usted comience a contar): comun/í/que–se–me–lo: Éstas se denominan sobresdrújulas y les marcaremos el acento, sin excusas.

Las escrituras locales sobreabundan de estos problemas. Digamos, acentos que sí y acentos que no. Pero no es nada difícil. Cuestión de aplicación.