Teatreros y los Casandra

Los teatreros no están felices con la última edición de los Premios Casandra, en los que pesaron más la historia y la fe que las propuestas actuales y paganas.

“Jesucristo superestar” y “Yo Minerva” se llevaron de cabeza a “Puentes”, “Los actores”, “Las viejas vienen marchando”, “El camaleón y las 7 puertas”.

No valieron las excelentes propuestas (lo que no quiere decir que “Yo Minerva” no fuera buena, ni que la versión dominicana del musical Jesucristo Superestar fuera mala, pero ¿debe estar esta última en el mismo lugar que las obras teatrales en sí?), ni los montajes espectaculares, actuales y conmovedores que lograron los demás directores.

Alguien lo dijo: “El que se enfrenta a la historia y a la iglesia cava su tumba”. Eso, sin desmeritar el trabajo de los ganadores –talentosos ambos Carlos Alfredo y Edilí , pero ahí están María Castillo, Carlota Carretero, Zaída Corniel y Niurka Mota. Ahí quedan Henry Mercedes, Waddys Jáquez. Todos con buenos trabajos y trayectorias personales de calidad.

Sin desmeritar a Enrique Chao, pero qué pasó con los extraordinarios montajes que hicieron Giovanny Cruz, Germana Quintana, Franklyn Domínguez y Waddys Jáquez.

Me cuentan que hubo alguien que no pudo soportar la afrenta y gritó dos o tres impublicables en el mismo lobby del teatro. Los demás callaron y marcharon sin caras de fiesta ni palabras de lamentación.