“Teatro por un tubo” desborda Guloya

a1

La expresión “por un tubo” no es exclusiva de los dominicanos, y al igual que en otros países significa: mucho. De eso se trata “Teatro por un tubo”, modalidad creada por el Teatro Guloya, de ofrecer una variopinta y abundante oferta, la que se ve respaldada de “público por un tubo”.
El vestíbulo se encontraba abarrotado, a la espera de que se abrieran las puertas de la sala. De repente llega una joven pareja llena de alegría, y abriéndose camino entre la muchedumbre, ocupa una mesa colocada en una esquina de un “lujoso restaurant”.
Disfrutamos de “Una noche de Romance” presentada por el grupo “Otro Teatro”, pero el disfrute de la pareja, se ve entorpecida por la constante intervención del mesero, que no disgusta a la mujer, si al hombre. La pieza de Joakim Daun, quien además la dirige, está cargada de comicidad. Camilo Landestoy, Karina Valdez y Noel Ventura, logran la risa contagiosa, relajamiento, buen introito para este maratón teatral.
Nos invitan a subir a la azotea, pero otro grupo pasa a la sala Otto Coro, y es que todos los espacios de Guloya son convertidos al mismo tiempo en escenarios. Una suave brisa nos recibe, el cielo nublado deja un espacio limpio donde brilla La Luna y Venus, el “lucero de la tarde”, ambos querían ser testigo de la jornada que allí se desarrollaría. De la comedia pasamos a una obra de reflexión, “Psiquis” exquisita dramaturgia de Rafael Morla en la que la condición humana, variable como la luna, es la propuesta.
La actuación de Paula Disla, sobrecoge, dando rienda suelta a su histrionismo, dirigida por Victor Datt.
El público se moviliza hacia otro espacio escénico, donde aparece la puerta de un baño en el que está “Atrapada” -nombre de la pieza presentada por “Otro Teatro”- una ejecutiva, inhumana con sus subalternos. Una de sus víctimas convertido en victimario es el autor del encierro, busca venganza y la obliga a firmar su incorporación a la empresa, condición “sine qua non” para liberarla.
El motivo válido, el método extremo, es una consecuencia de la sociedad actual, donde prima el abuso y el desamparo laboral, excelente dramaturgia y dirección de Joakim Daun; Paloma Palacios y Noel Ventura, logran una buena simbiosis actoral.
Con un simple giro, descubrimos otro espacio, donde tiene lugar “Movimiento Censurado” del “Tesence Circo Teatro”. Las magníficas acrobacias circenses ejecutadas por Layatac Javier y Elizabeth Vizcaino, se convierten en un poema de destreza física y sensorial. Luego aparecen dos mujeres que asisten a un gimnasio, y entre ejercicios, surge la comunicación, se desvelan secretos, un tema actual surge, el lesbianismo, de una de ellas, pero el secreto debe ser guardado “Para eso son las amigas”, pieza corta pero interesante de “Otro Teatro”, dramaturgia de Joakim Daun, actuada con propiedad por Robelitza Pérez y Karina Valdez.
El numeroso público baja las escaleras y luego de unos minutos de descanso penetra en la Sala Otto Coro. “Anacaona Teatro” escenifica “Déjame que te Cuente”, narración Oral Escénica, en la que dos narradores: Husmell Diaz y Lucina Jiménez, deleitan con sus “cuentos mitos y leyendas”, propias de nuestro sincretismo cultural, para de ese modo, mantener la tradición.
“Ojoluna Teatro”, trae una propuesta de Danza Teatro, “Laberinto” donde predomina la danza, haciendo del cuerpo el canal propicio de la narrativa. La coreografía e interpretación de Jean Carlos Cortes, se decanta en la elocuencia del movimiento sentido, y transmite la angustia por la soledad en la que queda irremediablemente atrapado. Acertada dirección de Reinaldo del Orbe. En “A Solas” pieza del “Teatro Popular Danzante”, se reitera esa sensación de soledad existencial, la gran paradoja del mundo interconectado de hoy. La concepción coreográfica de Senia Rodríguez, es fundamental, las magníficas bailadoras Brenda de la Cruz, Walquiria Ortega, Lorenz Nicole Aponte, Erick Ruth Pérez y Nicole Mercedes Blanco, transmiten la esencia, la mujer de hoy y sus cavilaciones.
“Nacitus Teatro”, presenta “La orgía de las viejas” simpática estampa rural, autoría de Isen Ravelo. Tres viejas lavanderas avistan en el río un joven desnudo, y rememoran sus años de juventud.
Cercano al genérico “Teatro de lo cotidiano” la pieza muestra aquella cotidianidad a veces insignificante, y casi siempre excluida de la escena. Tres actrices: Alexis Luciano –travesti- Génesis González y Madeline Abreu, dan vida a estas encantadoras compinches, donde una de ellas por el acento denota su origen, lo que no impide el comadreo de las viejas.
Finaliza el periplo, con toda la concurrencia reunida en el acogedor patio, lugar idóneo que nos remite a los “corrales de comedia” del barroco español, para recrear una escena de “La Vida es Sueño”, de Pedro Calderón de la Barca.
La dialéctica fundamental de la obra, libertad y destino es manejada con creatividad por Claudio Rivera, desde su particular enfoque, impregnando la escena de esa movilidad rítmica característica del “Teatro “Guloya”. Intervienen además de Rivera, Jabnel Calizán y Yerlim Guzmán.
Envueltos en la ensoñación de esta espléndida noche teatral, esperamos el próximo “Teatro por un Tubo”. Felicitaciones al “Teatro Guloya” que celebra con este festival sus 25 años en la escena.