Técnicas de ayuda para padres con hijos adolescentes… ¡Funcionan!

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Llega el Día de los Padres y muchos, especialmente los que tienen hijos adolescentes, podrían ponerse a pensar… Es probable que en estos momentos la relación no esté muy bien que digamos.

Ya se ha dicho de sobra que la adolescencia es una etapa difícil, como si fuera una justificación para todo tipo de conductas, a la rebeldía que reflejan en su actitud. ¡Pretenden retarle a usted, su padre!

“Es muy normal que un adolescente nos lleve poco a poco (algunos hasta se ahorran el poco a poco) a un nivel en el que es muy fácil explotar. La rebeldía, los enfrentamientos, llevarte la contraria y retarte es parte de sus características adolescentes (las cuales nos cuesta mucho trabajo entender, pero nos cuesta mucho, mucho más aguantar)”, dice Yordi Rosado en su libro “¡Renuncio! Tengo un hijo adolescente ¡y no sé qué hacer!” editado por el sello Aguilar, de Santillana. Los padres piensan que deben ser muy duros con sus hijos adolescentes, cuando lo que de verdad funciona es decirles las cosas de manera tranquila y estar conscientes de que se trata de un trabajo de todos los días.

Álvaro Gordoa, experto en comunicación no verbal y consultor en imagen pública afirma que cuando alguien reacciona agresivamente transmite el mensaje de inseguridad, de haber perdido el timón, por lo tanto, al hacerlo disminuye el respeto que le tiene su hijo, que puede llegar a sentir satisfacción por hacerle enojar.

 El problema está en que la violencia agranda el problema, debilita la autoridad y la seguridad que los hijos buscan en un padre. Genera resentimiento, rencor, impotencia y venganza (reprobar, llegar más tarde, dejar de comer, como formas de sentir que ellos tienen el control). Bueno, pero si ya lo ha hecho, recuerde que pedir perdón es lo más honesto que se puede hacer para rescatar una relación, ya que lejos de perder jerarquía, gana respeto y cercanía. A partir de ahora haga todo lo necesario para controlarse. 

Técnicas para mantener el control

1. Trate de anticiparse al problema: si sabe que viene algo, piense muy bien qué dirá y cómo actuará. Eso le permitirá mantenerse firme y no dejarse envolver.

2. Respire. Aunque no lo crea, cerrar los ojos y contar hasta 10, o 20… ayuda a tranquilizarse, a estar más consciente de lo que pasa y no decir o hacer algo de lo que se vaya a arrepentir.

3. Tiempo fuera. Esta es una de las claves más importantes para evitar conflictos. Se vale decir: “Estoy enojado, no puedo hablar en estos momentos” y retirarse. Es muy importante retirarse, pues si no, su adolescente seguirá. Los dos están sensibles: usted por todos los problemas del día, su adolescente, por las hormonas… así no se llega a acuerdos y podrían agrandar el problema. Aplace la discusión hasta que las cosas se tranquilicen. (Y no vale decirle “hablamos cuando te tranquilices”, pues su hijo o hija es capaz de decir que ya está tranquilo a los tres minutos, y seguir la discusión).

Los expertos dicen que el éxito consiste en recordar las reglas y hacerlas cumplir, pero cuando le enfrentan así, en automático, por una especie de “inyección de adolescencia”, el primer impulso es “romperles la cabeza”.  Entonces eche mano de los tips ofrecidos, y en el día a día exprese su amor. Aunque no lo demuestren, agradecen cada segundo que se les dedica.

La firmeza, más que alejarlos, como muchos papás creen, los acerca. Por eso es muy importante ser firmes, pero con afecto.

Aprender a negociar, darles apoyo, estar verdaderamente y dar amor  permitirá ayudarlos a crecer, y eso significa la palabra “adolescencia”, (de “adolescentia”), “empezar a crecer”.