Tecnología
La revolución de la telefonía por Internet

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Transcurridos más de cien años desde que Alexander Graham Bell marcara en 1876 un hito en las comunicaciones con la invención del teléfono, la gran revolución de la telefonía viene hoy de la mano de la telefonía por Internet (telefonía IP), que está basada en el estándar de Voz sobre IP (VoIP), fijado en 1996. Se trata de aprovechar las conexiones de Internet para hacer llamadas de voz.

La telefonía IP se utilizó originariamente en el ámbito de la empresa, si bien la auténtica revolución llegará cuando se considere común su uso doméstico. En la actualidad se han solucionado las dificultades que sobrevinieron a las primeras compañías que intentaron popularizar la telefonía IP. Firmas como PeopleCall, ya desde 1999, se encontraron con que muy poca gente tenía Internet en casa,  o si la había solía ser de poca calidad, ya que el ADSL estaba reservado a las empresas. La consecuencia directa era que la conversación acusaba considerables retardos en la transmisión de la voz y provocaba conversaciones entrecortadas.

La Telefonía IP se basa en el intercambio de archivos entre iguales, pero con la particularidad de que estos archivos son el producto de la transformación de la voz en datos y la transmisión de los mismos mediante Internet y su posterior conversión en sonido. Para codificar y descodificar el sonido debemos tener el mismo programa informático que nos posibilite la conversación. Algunos de estos programas son PeopleCall, Skype, Google Talk, MSM, Yahoo Messenger, NetMeeting, Jajah… Unos posibilitan llamadas de ordenador a ordenador, otros de ordenador a teléfono, y algunos incluso de teléfono a teléfono, móviles inclusive.

Tarjetas de llamadas

Compañías telefónicas de todos los tamaños cuentan con algún tipo de red de tarjetas telefónicas de pago previo disponibles en locutorios y otros comercios que ofrecen artículos de telefonía. Este tipo de servicios permite que los recién llegados a este mercado ganen cuota rápidamente alquilando la infraestructura de las grandes empresas telefónicas. Aquellas compañías, mediante una red basada en datos, en lugar de voz, y utilizando la telefonía por Internet, consiguen mantener bajos sus costes para poder vender llamadas, especialmente internacionales, a un precio más económico.

La telefonía IP tras los pasos del MP3

La telefonía sobre IP podría experimentar un proceso similar al que sufrió el formato de audio MP3, hoy convertido en estándar indiscutible y aceptado por todo reproductor de música que se precie. Los archivos MP3 en su origen eran reproducibles solamente por ordenadores.

Voz sobre IP (VoIP)

La fase que se espera de esta evolución social y tecnológica es la generalización de los aparatos portátiles que permitan el uso de la telefonía sobre IP, principalmente teléfonos móviles que tengan conectividad WiFi, para poder acceder a la telefonía IP mediante conexiones inalámbricas de banda ancha en espacios públicos tales como cafeterías o aeropuertos, cada vez más habituales en grandes ciudades.

Repercusiones

Para los operadores de telefonía de tercera generación (3G), que ofrecen conexión a Internet con velocidad para posibilitar, entre otras cosas, la telefonía sobre IP, las conexiones WiFi antes mencionadas, supondrán una competencia mayor de lo que habían previsto las empresas de telecomunicaciones cuando adquirieron sus licencias, en algunos casos por grandes sumas.

La gratuidad de las llamadas locales y hasta de las interprovinciales por la contratación de una conexión ADSL se está convirtiendo en algo habitual en algunos países como España. Esto puede ser una reacción anticipada de las empresas de telecomunicaciones para ralentizar el uso habitual de la telefonía sobre IP e intentar marginar su uso para llamadas internacionales.

En definitiva, la telefonía IP nos puede ahorrar dinero para hablar en nuestro negocio o nuestra vida personal y cuantos más seamos los que utilicemos la telefonía IP en todas su fórmulas más rápido evolucionará su implantación como estándar a incluir en teléfonos móviles y ordenadores. EFE/ Reportajes