Telescopio

Más sangre en Sudáfrica.-  Con una semana de banderas a media asta, los sudafricanos lloraron los 44 mineros huelguistas muertos a mano de la Policía   en  una mina de platino de Marikana, quienes exigían un mejor salario.  La huelga se inició el día 10, y bajo amenazas,  los trabajadores fueron cercados por policías antimotines. Unos 3,000 trabajadores se unieron  y el día 16 las fuerzas policiales cocinaron a tiros la multitud. El balance fue  desolador: la Sudáfrica de Nelson Mandela trocó su negra sonrisa, cántico y danza, que bien explotó la cintura de Shakira con su Waka Waka en la Copa Mundial de 2010, por sangre, dolor y rabia, que hizo recordar los tiempos del apartheid.

La nación del “arcoíris”.-  La República de Sudáfrica está en el extremo sur de África. Hace frontera con Mamibia, Botsuana, Zimbabue, Mozambique y Suazilandia.  Contiene en su interior un país: El Reino de Lesoto. Su extensión de 1,219,912 kilómetros cuadrados, y su población 49,320,000. Posee tres capitales: Pretoria, Ciudad del Cabo y Bloemfontein (esta última ni se menciona por estos lares). Johannesburgo es la ciudad más poblada.    El 79.5% de su población es de ascendencia negra, pero Sudáfrica cuenta con un cóctel étnico bien rico y diversas lenguas, once de las cuales son oficiales. Su actual presidente es Jacob Zuma  (que por cierto ha disgustado a los familiares de los mineros) Es el mayor productor de platino del mundo, el quinto de oro y gran  exportador de diamantes. Pero el minero vive hacinado, un esclavo moderno, que sustenta la economía. Así, cuna de los fósiles más antiguos del hombre, Sudáfrica es rica en cultura, flora y fauna. Un arcoíris.

Ni siquiera espejitos.-  De tierra virgen y tribus coloridas, Sudáfrica empezó a sentir los “dientes del saqueo” en 1652 cuando la Compañía Holandesa de las Indias Orientales se estableció en Ciudad del Cabo, detectó yacimientos de diamantes y oro, e inici ó la pobreza de África: Ningún otro continente (creo que compite con América) ha sido tan saqueado. Metales, flora, fauna, tierra, gobierno, identidad…. y hasta las divisiones geográficas las han decididos extranjeros, que como la firma británica Lonmin, la empresa envuelta en la matanza de los mineros en Sudáfrica, se han llevado hasta el aire de África. Y ni siquiera espejitos dejan.