Telescopio

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El turno de Saleh.-  La llamada “Primavera árabe”, como apodan las manifestaciones que sacuden países de “El Gran Magreb”, al norte de África, y proximidades de Medio Oriente, da nuevos frutos y ahora es el presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, quien ha firmado su retiro del gobierno. Saleh, miembro del club de dinosaurios ricos en petróleo y empobrecedores de naciones enteras de esos confines, viene de carrera militar y jugó un rol estelar en sepultar la monarquía  yemení a fines de los años 60. También participó  en el golpe contra un gobierno provisional en 1974, para luego tomar las riendas de la facción norte de Yemen en 1978 y lograr la unificación con el sur en 1990. Entre conflictos armados, caricaturas de elecciones, asumiendo poderes y “enfriándose” con Occidente, sobre todo con Estados Unidos, que ve en Yemen un refugio de extremistas islámicos, Saleh ha sabido maniobrar por años hasta que en enero pasado estallaron las protestas callejeras y la “piña se le puso agria”. El detonante fue un nuevo intento de reelegirse tras 33 años, desde 1978, chupando la teta del poder. Más que “El Jefe” en RD, dirían muchos.

Tras los pasos de Ben Alí, Mubarak y Gadafi.-  La República de Yemen se ubica al sur de la Península de  Arabia, rodeada por el mar Arábigo, el golfo de Edén y el mar Rojo. Hace fronteras con Omán y Arabia Saudita, y tiene 527,968 kilómetros cuadrados de extensión. Su población es de 20,727,063 habitantes. El presidente yemení es electo por sufragio universal por un período de siete años y el Parlamento por cinco. La vida política de Yemen es en la práctica unipartidista, ya  que el  Congreso General del  Pueblo domina la vida política del país con 238   miembros en el Parlamento. La capital yemení, Saná, luce hoy vapuleada por miles de manifestantes que piden la cabeza de Saleh, quien ha optado por pactar con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), especie de OEA árabe, su retiro del poder, eso sí, con inmunidad y fortuna de ñapa. Así la cabeza de Saleh rodará y se unirá a las de Ben Alí, de Túnez;  Hosni Mubarak, Egipto, y la del líder de Libia, Moamar Gadafi.  ¿Será el presidente sirio Bashar Assad el que sigue?