Temen golpe de Estado en Bolivia

LA PAZ (EFE).- El principal partido de la oposición en Bolivia, el Movimiento al Socialismo, anunció ayer la existencia de un presunto intento de golpe de Estado en el país, con participación del Ejército, que sería ejecutado en las próximas horas, posibilidad que fue rechazada por el gobierno.

En declaraciones a EFE, el diputado del Movimiento al Socialismo (MAS) Gustavo Torrico afirmó que este grupo político accedió a “información clasificada por la cual se comprendió que había una intentona golpista para este jueves 25 en la noche”.

Según el congresista, “el plan era aprovechar” una marcha de teas que la Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país, pretende realizar al anochecer en la ciudad de La Paz, donde se encuentra la sede de Gobierno.

“Iban a infiltrar gente para provocar un caos total en la ciudad, sacar las tropas (militares) a la calle y consolidar un golpe que hubiese sido muy bien recibido por la clase media y alta”, explicó.

Esta posibilidad fue negada inmediatamente por el ministro de Gobierno, Alfonso Ferrufino, quien indicó a EFE que “las versiones sobre un golpe de Estado para hoy no tienen consistencia”, aunque admitió que en la marcha “pueden existir situaciones de desorden, como es previsible”, para las que “se han tomado las precauciones necesarias”.

El líder de la COB, Jaime Solares, dijo no conocer el supuesto plan golpista y sostuvo que, en caso de producirse, la organización responderá con un bloqueo de carreteras y la huelga general “hasta aplastar el golpe, venga de donde venga”.

Torrico indicó que en la tentativa golpista “estaban metidos militares y dirigentes sindicales”, así como los partidos políticos “que estuvieron en función de gobierno” durante la gestión del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

El anterior mandatario, jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario, gobernó en Bolivia desde agosto de 2002 hasta octubre de 2003, en alianza con el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria y la Nueva Fuerza Republicana.

Sánchez de Lozada tuvo que renunciar a su cargo al no poder controlar las movilizaciones sociales en su contra, que ocasionaron al menos 58 muertos en choques entre manifestantes y fuerzas del orden.

Tras presentar su dimisión el 17 de octubre pasado, huyó a Estados Unidos y su puesto fue ocupado por el entonces vicepresidente, Carlos Mesa, el actual gobernante.

Desde que Mesa accedió a la presidencia, los rumores sobre un posible golpe de Estado han abundado en los círculos políticos, sindicales y periodísticos del país.

En febrero pasado, el presidente del Congreso y de la Cámara de Senadores, Hormando Vaca Díez, denunció un presunto plan de toma del Legislativo, que fue posteriormente confirmado por el Ejecutivo, aunque sin especificar la identidad de los presuntos culpables.

Vaca Díez dijo hoy que no cree “que estos movimientos vayan a tener mayor trascendencia esta noche”, y criticó la postura del MAS, al recordar que cuando él anunció la tentativa de asaltar el Congreso casi le fusilan “diciendo que era mentira” y luego se confirmó la información.

El presidente de la Cámara de Diputados, Oscar Arrien, del partido de Sánchez de Lozada, calificó de “tontera” el rumor de golpe de Estado al asegurar que la “democracia es sólida en Bolivia”.

“Tenemos los problemas de la crisis económica, tenemos algunos grupos radicales, pero creo que todos confiamos en que nadie quiere violencia, todos apoyamos el fortalecimiento de la democracia”, manifestó.

Opinó que “el sólo hecho de alentar con expresiones este tipo de especulaciones le hace mal al país, le hace mal a su seriedad y genera un clima de estabilidad que no existe”.

El presidente Mesa reiteró hoy la importancia de las Fuerzas Armadas para el mantenimiento de la democracia, en la inauguración de un seminario internacional sobre la importancia de la participación de los movimientos indígenas en esta institución.

“Estamos en un escenario que muestra claramente el avance y la madurez de nuestra sociedad para plantear ya una relación madura y constructiva entre la sociedad y las Fuerzas Armadas”, consideró.