Temen nueva forma colonialismo

Ha levantado serias preocupaciones éticas y políticas el anuncio de que la empresa sudcoreana Daewoo Logistics acaba de negociar con el gobierno de Madagascar el arriendo a ese país africano de 1.21 millones de hectáreas de terreno.

Daewoo planea dedicar 75% de esta tierra, por la cual pagará US$33 la hectárea, a cultivar maíz; el resto será sembrado de palma africana para aceite o biocombustibles.

Hong Jong-wan, un importante ejecutivo de Daewoo, le declaró al Financial Times que los cultivos “garantizarán nuestra seguridad alimentaria”, refiriéndose a Sudcorea, que es el tercer importador mundial de maíz. Hong se apresuró a informar que las tierras arrendadas son baldías, nunca usadas para nada hasta ahora.

Daewoo, sin embargo, no ha convencido a nadie de que trate de promover la seguridad alimentaria. En primer lugar, la idea de que un gigante corporativo tome la mitad (según datos de la FAO) de la tierra arable de un pobre país africano para alimentar gente y animales de Sudcorea, levanta serias preocupaciones éticas. La duración del trato, 99 años, es otra   preocupación.

A esto agréguese que el 70% de los 20 millones de habitantes de Madagascar vive por debajo de la línea de pobreza, gran parte de ellos alimentados por los programas de emergencia del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

David Hallam, director del departamento de Política Comercial de la FAO, en su sede de Roma, comentó: “Si tenemos otra crisis alimentaria global, y hay un país pobre donde el alimento es producido por inversionistas extranjeros y repatriado, eso es éticamente un engaño”.