Temístocles y su proyecto natimuerto

Natimuerto es la definición más atinada que podemos dar al risible proyecto presidencial de Temístocles Montás, actual ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, posición que ha desempeñado durante varios gobiernos, incluyendo el anterior, que según sus propias palabras, dejó un déficit en la economía nacional superior a los 186 mil millones de pesos.

La Constitución de la República consagra el derecho a elegir y ser elegido presidente, y el pertenecer a un partido fuerte y triunfador como el PLD es una tentación irresistible para cualquiera pretender correr en la boleta morada como su candidato. Sin embargo, “todo lo que el hombre siembra, eso mismo segará”, como dijera San Pablo, y Temístocles  ha sembrado con sus acciones e inacciones daños de dimensiones oceánicas a la economía dominicana a lo largo de su vida pública.

De la misma forma que el “sentido común” de Thomas Paine le dice a Domingo Caballo que no debe aspirar a ninguna posición en la Argentina, esa misma lógica le habla a Temístocles Montás en nuestro país.

Padre de la implementación de las políticas neoliberales en esta pobre nación. Fracasó como administrador de la CDE. Negoció a Cogentrix antes que continuar las expansiones de Itabo. Diseñó, promovió y ejecutó el proceso de “capitalización”, que trajo como resultados: incrementos en la tarifa eléctrica, aumento de apagones y el aporte del gobierno a la CDE, incluyendo el pago del consumo público de electricidad, que era inferior a 150 millones de dólares al año, hoy ha pasado a ser de 1,500 millones.

Motorizó y realizó el pronto pago a Unión Fenosa por recompra de sus EDE’s, cuando lo pertinente era revertir esa transacción. Se opuso a las plantas a carbón de 1200 MW, así como a nuevas reformas en el sector eléctrico, medidas asumidas por el presidente Medina. No apoyó la renegociación del Acuerdo de Madrid, se opuso a que el Estado retomara a EDE Este y dirigió todo el movimiento que terminó con la funesta designación de Marranzini en CDEEE.