Temores de los banilejos con autopista

FABIO R. HERRERA-MINIÑO
Las esperanzas renacieron entre los banilejos al ver que desde hace unas cuatro semanas se reanudaron los trabajos de ampliación de la carretera Sánchez hasta Baní, y que el tramo de casi 30 kilómetros ha sido subdividido entre varias empresas constructoras especializadas en ese tipo de obra.

Ya se observan de nuevo los movimientos de tierra con el corte de material y el acarreo hacia los depósitos del inadecuado lugar, y las malezas, que por varios meses cubrieron la zona de trabajo, han sido removidas, dejando el trazado de la vía bien definido y a la espera de que se continúen demoliendo los inmuebles privados que se interponen al desarrollo de la construcción, de forma que los trabajos adquieran un ritmo adecuado, siempre y cuando los contratistas reciban los pagos correspondientes a los trabajos que se vayan realizando.

Pero el temor cunde entre los banilejos, que se nutre de los recuerdos de los métodos draconianos de las autoridades que mantienen como una herencia de la dictadura de Trujillo, de dar el golpe y luego averiguar qué pasó. De ahí está sembrada la angustia de despertarse cualquier día de éstos y toparse con grandes tractores, cargadores frontales y camiones, arrasando áreras pobladas del sur de Baní, por donde a rajatabla se quiere construir la avenida de circunvalación, con lo cual se cercenaría el desarrollo de esa zona. Allí los banilejos han ido estableciendo sus zonas residenciales, que se verían mutiladas si existiera el criterio errado en el diseño de llevar esa parte de la carretera por la parte sur de la población.

Ese tramo de desvío, para evitar el cuello de botella que hoy en día significa para cualquier conductor cruzar las estrechas calles de Baní para ir hacia Azua y otras ciudades del oeste dominicano o sur profundo, es indispensable para la modernidad y la seguridad de la población y de los usuarios de la vía. Y casi como todas las cosas que realizan los gobiernos, muchas veces no se toma en cuenta la opinión de los afectados, ni se escuchan otras opiniones de técnicos que no sean parte del tinglado de la construcción de la obra, que por lo general siempre este tipo de obra arroja pingües beneficios cuando se trata de movimiento de tierras.

El criterio lógico para desechar el cruce de las calles de Baní es que esa nueva vía de circunvalación se construya por la parte norte de la población, de manera que se protejan las inversiones que ya se han realizado en la zona sur del pueblo, y la vez evitar un costoso puente que sería necesario construir en un área que ya el río Baní, cuando tiene agua, corre a nivel por no existir laderas como las existentes en donde está ubicado el puente actual. Los terraplenes que sería necesario construir en la parte sur para ese puente son de gran magnitud para la autopista y arrasaría con parte de las urbanizaciones, así como que la vía requeriría de diversos puentes para pasar por encima de avenidas, calles y carreteras existentes.

La vía de circunvalación por la parte norte contribuye a que se abriría una zona para el desarrollo industrial de Baní, comenzando su trazado antes de llegar a Paya y concluyéndolo en las cercanías de lo que se conoce como la recta de Galeón, en la carretera Sánchez, y atravesaría la zona de Peravia, Río Arriba, el camino a La Montería y El Manaclar. Se utilizarían unos terrenos que no son de gran vocación agrícola y esa vía sería un muro de contención para desestimular el desarrollo de Baní hacia el norte, por lo difícil del terreno. El construirse la vía por la parte sur frenaría el desarrollo de Baní y su integración con sus comunidades progresistas de Boca Canasta, El Llano, Sombrero y Cañafistol.

Las autoridades de la secretaría de Obras Publicas deben estar conscientes de su responsabilidad histórica y están en la obligación cívica de dar a conocer cuál es el plan de la construcción de la vía. Que no digan a hora que la autopista solo se construirá hasta Baní, sin pensar en sacarla de las calles de la población, lo cual podría estar revelando que tienen gato entre macuto y le darían a los banilejos un “palo acechao” el día menos pensado, de despertarlos en la mañana y toparse con grandes maquinarias abriendo trochas por la parte sur de la población. Y eso es algo que sorprendería a los banilejos del gobierno actual, el cual se supone que deben ser seguidores de llevar a cabo un proyecto consensuado y no que se utilice el sistema de la fuerza de arrollar en contra de la ciudadanía, sin importarle la opinión de los demás, lo cual se supone no es el estilo de las actuales autoridades peledeistas y la arbitrariedad para realizar obras, sin consultar a los munícipes en una época supuestamente superada en la historia nacional.