Temores muy bien fundados

Los primeros pasos hacia la conversión del BNV en Banco Dominicano de Desarrollo de las Exportaciones (BANDEX) han resultado preocupantes. Y esto es tan cierto, que el Superintendente de Bancos, Rafael Camilo, y la vicepresidenta de la AIRD, Circe Almánzar, han reaccionado con sorpresa y oposición a la cláusula del proyecto que crearía el BANDEX y que obligaría a depositar en éste el 10% de los fondos de pensiones de los trabajadores. Esa idea había sido rechazada y excluida de la propuesta original por sus inocultables incongruencias.

Es inevitable la legítima sospecha que despierta el hecho de haber colado la cláusula objetada en el proyecto sometido por el Poder Ejecutivo al Congreso. ¿Qué se busca con utilizar los dineros de los trabajadores en este propósito, cuando ni siquiera se ha articulado la forma de emplearlos en planes de viviendas económicas para los dueños de esos dineros? Hay en esto una mala señal que hay que despejar.

Otro elemento de legítima sospecha es la posibilidad de que, tal como se hizo con el BNV, sea el Poder Ejecutivo, y no el consejo directivo, quien designe a las cabezas del BANDEX. Hay el bien fundado temor de que este procedimiento se preste a un laborantismo político que contaminaría los propósitos del BANDEX. Antes que cualquier cosa, hay que despejar estos ingredientes.

SEGUIMOS CONSTERNADOS

La Policía Nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas se han visto forzadas a cancelar y someter a la Justicia a muchos de sus miembros por actos reñidos con la ley, y esto incluye homicidios. A pesar de eso, el Procurador General de la República, cabeza de un Ministerio Público al que corresponde investigar toda muerte violenta, se declara de acuerdo con la postura del Ministro de Defensa, de que los policías que eliminen a delincuentes no sean investigados por la Justicia.

Esta postura nos hace entender por qué recurrentemente no son investigados por el Ministerio Público las muertes de alegados delincuentes en intercambios de disparos con perfil de ejecución sumaria. Deducimos que esa instancia da por cierta las versiones de los policías involucrados en actos sangrientos como esos. En este estado de inseguridad, esas declaraciones hacen que la sociedad se sienta más indefensa.