Terapia de “shock” reflejada en “sobreajustes” del FMI y en costos elevados

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POR CLAUDIO CABRERA
El efecto combinado de una tradicional política de “shock” a la que obligan los correctivos para mejorar la situación macroeconómica interna y la imagen externa del país, producto del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha originado una parálisis monetaria que ya afecta a productores y consumidores.

Esta es la sensación de representantes de sectores productivos que consideran que las condiciones en que las autoridades aplican el presente “Acuerdo Stand By” con el FMI, ha “sobreajustado” a la economía dominicana hasta el punto de restringir el circulante, lo cual parece alargar una recesión aventada tras la crisis bancaria del 2003.

A juicio de directivos empresariales, no obstante persistir un clima de gran confianza en las ejecutorias gubernamentales, algunos signos de parálisis en el circuito de la producción, de la circulación y del consumo de bienes y servicios transables en la economía, influyen en los costos.

Para la presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), licenciada Elena Viyella de Paliza, las razones de por qué hay precios que se resisten a la baja a pesar de la reducción de la tasa de cambio, hay que enfocarlas a través de dos factores que están “gravitando negativamente en los precios”.

Uno de ellos, sostuvo, es el aumento significativo de los precios del petróleo que ha mantenido niveles récords y muy altos “golpeando a nuestra economía, porque no somos un país productor de petróleo y eso nos afecta en áreas como el sector eléctrico, en el transporte y manejo de las mercancías y en el diario vivir de todo el mundo. Ese es un efecto de costo que no nos ayuda y que no podemos controlar”.

Otro factor, refiere la presidenta del CONEP, es el aumento de impuestos resultantes de la última reforma fiscal, lo cual también ha afectado de manera adversa a todos los productos.

“Pero definitivamente, de no haber existido una tasa de cambio más competitiva, con los impuestos adicionales y el petróleo en alza, los precios estarían mucho más caros. Sin embargo, nos encontramos con que muchos precios han bajado y se han ido ajustando a la economía, poco a poco”.

Para la presidenta de la Asociación de Industrias de la República (AIRD), Yandra Portela, la economía dominicana está pasando por un período de “sobreajustes” tras el acuerdo puesto en vigor entre las autoridades con el FMI. Esto es evidente en los resultados anunciados por las autoridades monetarias en que se indica que las metas fueron sobrepasadas.

A esto hay que añadir, según la licenciada Portela, el hecho de que prevalece una presión fiscal muy elevada con relación al resto de países de la región, lo que determina una resistencia a la baja de precios en momentos en que el petróleo sigue subiendo a nivel mundial.

A pesar de que el gobernador del Banco Central, licenciado Héctor Valdez Albizu, mostró datos en el sentido de que la economía se ha estado recuperando en los últimos meses, la profundidad de la crisis heredada, sumada a una “terapia de shock” aplicada para conjurarla, hasta ahora ha dado como resultado una virtual parálisis del medio circulante, el cual entre enero y marzo de este año, no sobrepasó los RD$78,936.0 millones, acorde a datos de la propia institución.

Si embargo, el país ha ganado mucho en imagen externa, al mejorar sustancialmente sus reservas internacionales netas que habían caído por debajo de los US$280.0 millones al final de agosto del año pasado, para luego recuperarse y situarse en US$975.7 millones al final de marzo de este año 2005.

En tanto, la inflación también ha decaído luego de los picos extremos de dos dígitos que en menos de dos años la situó sobre el 70%, para caer al llegar las nuevas autoridades desde un 079% en enero, pasar a un 0.04% en febrero y colocarse en 0.07% a marzo.

En tanto, la tasa de cambio igualmente ha experimentado una fuerte contracción, lo cual ha impactado sobre los niveles de precios, aunque a juicio de muchos no de la manera como se esperaba. Todavía muchos precios permanecen anclados a los costos que reflejaban las tasas de cambio prevalecientes cercanas a RD$40.0 por US$1 o poco menos, no obstante que otros precios han sufrido el impacto reductivo. El promedio para la compra a marzo pasado fue de RD$28.57 por US$1.

EL JUICIO DE CONEP Y AIRD

¿Por qué están los precios de muchos productos aún tan elevados, a pesar de que la tasa de cambio del dólar se ha reducido considerablemente?

Al enfocar esta situación, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) sostiene que hay que tener presente que tras el acuerdo con el FMI, el gobierno ha hecho gran énfasis para cumplir sistemáticamente con lo acordado.

“De hecho, hemos visto un comportamiento hacia el cumplimiento, por lo cual en la primera revisión el país había cumplido, y se había excedido en algunos de los topes que les habían requerido”, plantea la licenciada Elena Viyella de Paliza.

Este énfasis en lograr las metas en momentos en que se acaba de efectuar una reforma fiscal y se habla de una próxima, hay que tomarlo en cuenta en adición a la situación de alza de los combustibles que se ha operado en los mercados internacionales, “lo que nos afecta”.

Viyella de Paliza sostiene que hay una voluntad clara de querer cumplir, aunque en lo relativo a las expectativas del país, otros factores matizan el ambiente económico.

Hay que recordar, subraya, que con la entrada en vigor con el FMI se tiene prevista la llegada de fondos frescos al país y que se están renegociando, (para lo cual ya se hizo la oferta pública) de bonos en el mercado internacional, pasos que pueden considerarse positivos.

Estas decisiones indican que las expectativas refuerzan y fortalecen la confianza en torno a lo que se está haciendo, para que se avance en forma más estable y coherente y para que se encamine por las vías de áreas más competitivas.

Por eso, las autoridades deben contribuir a la mejoría adoptando medidas para crear más empleos, eliminar trabas, distorsiones, sobre todo, a sectores productores de bienes y servicios.

Para lograr tales objetivos es preciso, entre otras decisiones, adoptar una reforma cuanto antes porque con ello se facilitaría que la producción nacional fuera más competitiva, pues hoy en día realmente se está compitiendo de manera desleal y en buena medida con importaciones, “porque estamos penalizando a la producción en sus inicios con impuestos, mientras otros países no los tienen”.

“Este es el caso particular de Centroamérica, región que no tiene aranceles, al igual que los Estados Unidos, para las materias primas y los bienes de capital”.

Eso es lo que hace que fluya la inversión, que seamos mucho más competitivos, por lo cual es preciso poner a nuestros productores en las mismas condiciones.

La AIRD, a través de su presidenta, Yandra Portela, añade que en parte la situación de dificultades que confronta la economía se deben a que esta está “sobreajustada” como resultado de los acuerdos puestos en práctica con el FMI.

El público, en sentido general, los productores privado en particular, así como las autoridades gubernamentales y los ciudadanos preocupados por el devenir del país están todos bien claros. El clima de confianza entronizado en los últimos meses ha dado como respuesta algunas de las mejoras en los indicadores macroconómicos.

Sin embargo, en la práctica económica no puede considerarse todo como en el cuento de las habas contadas. Algo parece no amoldar aún a la nueva sensación de alivio compartido, de tal manera que las personas, especialmente los consumidores, sientan sus bolsillos menos presionados que antes.

Desde luego que el gobierno actual ascendió al solio con un gran hálito de confianza como jamás otro, sobre todo, después de haber pasado el país por una crisis como la que se vivió desde el 2003.

Ahora bien, las crisis son las crisis y sus remedios suelen ser de tan difícil aplicación, en tanto las terapias de “shocks” aplicadas al estilo del FMI dejen su marca de sinsabores en la población. En la historia de los acuerdos firmados con el FMI no existe un sólo país cuya población haya podido salir indemne de las consecuencias acarreadas al pagar los platos rotos por quienes originaron el marasmo económico.

La experiencia vivida al final de los 80s y principios de los 90s por causa de los desaciertos económicos expresados en una política de gasto irresponsable en construcciones, conllevó a la crisis que desembocó con un doloroso acuerdo con el FMI, el cual aceleró la curva hacia la recta final del modelo de protección productiva, por el cual ahora muchos lloran, al comenzar el pasado decenio.