Territorio perdido

JOSÉ B. GAUTIER
No existe la menor duda de que mediante la firma del Protocolo de Revisión del Tratado de Fronteras entre el Presidente Rafael Trujillo y el Presidente Stenio Vincent, el 9 de marzo de 1936, quedaron zanjadas para siempre las diferencias territoriales entre la República Dominicana y la República de Haití. Sin embargo, es bueno conocer y recordar algunos episodios desconocidos u olvidados que nos llevan a ese acontecimiento histórico.

Amigo lector, para saber dónde, cómo, cuándo y por qué perdimos los dominicanos aproximadamente dos mil kilómetros cuadrados de territorio tenemos que remontarnos a lo ocurrido el 19 de enero de 1929, día en que se modificó la Constitución de la República vigente para permitir la firma de un Tratado de Límites con la República de Haití, “después de haber sido trazada sobre el terreno la frontera definitiva que separa el territorio de la República del territorio de la República de Haití”, debidamente aprobado por el Congreso Nacional, la cual hasta esa fecha decía:

“El territorio de la República es y será inenajenable. Sus límites, que comprenden todo lo que se llamaba Parte Española de la isla de Santo Domingo y las Islas Adyacentes, son, por tanto, los mismos que, en virtud del Tratado de Aranjuez de 1777, la dividían en 1793 de l aparte Francesa por el lado de Occidente, y no podrán sufrir otras modificaciones, sino las autorizadas legalmente y que puedan derivarse del plebiscito del 1 y 2 de junio de 1895”.

Los dominicanos debemos estudiar el área geográfica que cubre el Tratado de Aranjuez de 1777, que nos rigió constitucionalmente como territorio hasta 1929, para compararlo con el actual. ¿Dónde estaba la frontera después de la Guerra de Independencia? ¿Y después de la Restauración de la República? ¿Por qué luchábamos los dominicanos y los haitianos por una delimitación fronteriza?

Ya con la firma del Tratado de Fronteras entre la República Dominicana y la República de Haití por el Presidente Horacio Vásquez y el Presidente Louis Borno, el 21 de enero de 1929, dos días después de modificada la Constitución, en su Artículo Primero, inciso 4, se establece mediante un Croquis que la frontera dominico haitiana en la zona de la Laguna de El Fondo o Lac Assuei estará ubicada sobre tierra bordeando la misma en vez de decir como estaba trazada en el Tratado de Aranjuez, que partía desde Fond Pitte a El Número, cruzando sobre las aguas del lago, perdiendo los dominicanos la soberanía y el territorio lacustre del mismo.

También debemos estudiar detenidamente las Cinco Dificultades de Interpretación al Tratado de Fronteras presentadas por el gobierno haitiano en Diciembre de 1930 y conocer como fueron resueltas las mismas, consistentes en:

1.- Determinar la cabeza del río Libón.

2.- Determinar el curso que después de la estación de tránsito 805 en el camino d Restauración a Bánica debe seguir la frontera hasta llegar al río Artibonito.

3.- El curso que debe seguir la frontera entre San Pedro sobre el río Macasia y el Fuerte Cachimán.

4.- El curso que debe seguir la frontera entre la cabezada del arroyo Carrizal, Rancho Las Mujeres y Cañada Miguel.

5.- El curso que debe seguir la frontera entre Gros Mare y la cabezada del río Pedernales.

Lamentamos que en este corto espacio cedido gentilmente por el periódico HOY, no quepa lugar para hacer una recapitulación detallada de todos los trabajos y negociaciones que se realizaron en gabinete y sobre el terreno entre el gobierno dominicano y el gobierno haitiano de 1930 a 1936 (formalmente concluidos en 1942) sobre las reclamaciones territoriales mutuas que culminaron con la firma del Protocolo de Revisión al Tratado de Fronteras Dominico Haitiano de 1936 y su Anexo sobre la construcción binacional de la Carretera Internacional. (Los interesadas pueden encontrar bastante material de estudio, -planos y documentos auténticos, en los archivos de la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores).

Someramente señalaremos de interés: a) el estudio y trazado de la línea fronteriza entre el punto del trazado (Borne No.48) y el punto de confluencia de los ríos Tenebras y Mariguayenne, en la zona de Grime o Pan de Azúcar, punto admitido y considerado como cabezada del río Libón; b) el desmenuzamiento lógico de el Protocolo de La Miel, que deja atrás el camino real de Bánica a Restauración que pasa por La Miel hasta el Paso de Maguanne, sustituido en las negociaciones por una carretera internacional que comenzara en el Paso de Tilori o Madame Luchen siguiendo por la orilla derecha del río Libon hasta la confluencia con el río Artibonito y continúa paralela a dicho río hasta el Paso de Los Cacaos donde cruza el río Artibonito frente a Bánica; c) el estudio definitivo y la construcción de padrones del sector San Pedro, en el río Macasia, hasta el Fuerte Cachimán y el arroyo Carrizal; d) el estudio de trazado de la línea de fronteras entre la cabezada del arroyo Carrizal (casa de Madame Salomón) y Cañada Miguel; e) el replanteo y la construcción de padrones en el sector de Savanne Galata a Tete-a-l””Eau, nacimiento del río Pedernales.

En todas estas negociaciones señaladas en las letras que anteceden, el gobierno dominicano se vio precisado a ceder al Estado Haitiano territorios que se presumían como dominicanos en el tratado de Fronteras de 1929. Por ejemplo, en el caso de La Miel, descrita la línea fronteriza con toda claridad en el Artículo Primero, inciso 3, del Tratado de Fronteras, donde se perdieron aproximadamente, casi un mil kilómetros cuadrados de territorio.

El derrocamiento del Presidente Horacio Vázquez, en Marzo de 1930, precursor del Tratado de Fronteras, y el anti trujillismo secular en algunos sectores de la clase intelectual repudiando el sistema político dictatorial desde los años ””30 hasta el presente, agregado a un sentimiento nostálgico pro haitiano de esta élite, coronado con la matanza de haitianos en 1937, ha impedido que este periodo histórico controversial sea dilucidado con justicia y equidad. Creemos que el momento ha llegado para que en todas las universidades y centros de estudios del país se abran cátedras, tanto en las Facultades de Ciencias Jurídicas, como en las Facultades de Ingeniería y Agrimensura, para discutir y enseñar como parte del currículum de los futuros profesionales dominicanos, en que consistió el Tratado de Fronteras Dominico-Haitiano, firmado en 1929, y modificado en 1936, que puso fin al problema territorial de ambas naciones. Además determinar la trascendencia que el mismo ha jugado en la política de dominicanización fronteriza, hasta entonces territorio perdido, por la dejadez y la indiferencia de sus autoridades.