Mercedes Carvajal, una de las testigos en el juicio de Paya, y quien laboraba como doméstica en la casa de uno de los colombianos asesinados, identificó ayer a Luis Lara Martínez por su apodo El Churro, como el propietario de la yipeta Prado, blanca, donde sacaron a algunos de los hombres que fueron acribillados el 4 de agosto del 2008, en una localidad de Baní.
En medio del agitado interrogatorio, para que hablara de lo acontecido la noche de la matanza de los siete colombianos y venezolanos, que ayer cumplió dos años, la mujer se desmayó.
Narró lo sucedido en la vivienda del colombiano Darío José Atencio Vargas, alías El Jefe o El Don, previo al desmayo que obligó a que fuera ingresada en la clínica Abreu, ubicada a escasos metros del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, donde está el Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional, que conoce el caso.
A medida que el abogado William Garabito, defensor de Lara Martínez, ahondaba el interrogatorio, la mujer evidenciaba sufrir de calor. Luego le dio un decaimiento. Los jueces ordenaron diez minutos de receso, pero la tensión le causó un desvanecimiento y fue sacada de la sala de audiencia en los brazos de agentes de seguridad.
Fondo del juicio
Carvajal, la tercera testigo interpelada hasta el momento, sostuvo que en la noche del 3 de agosto llegó un grupo de siete hombres a la casa de El Don, en calidad de agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas, quienes les requerían el cargamento. Dijo que El Don insistía no tener nada de lo que les pedían -hasta que lo golpearon en el estómago. Contó que luego revisaron las habitaciones de la casa y cargaron con bultos y maletas.
Los jueces Alina Mora, Natividad Santos y Rafael Pacheco instruyeron servirle agua. Enfatizando temer por su vida se negaba a declararle al abogado su domicilio, Carvajal explicó que los hombres le aseguraron que no había nada con ella. Doñita, la cosa no e con uted.
Manifestó que los supuestos miembros de la DNCD dijeron que llevarían a El Don preso a la jefatura de la Policía y así fue que se lo llevaron.
Declaró que a ella y a su marido, quien también laboraba para el colombiano, los ataron y les pidieron mirar hacia la pared. Sostuvo que eran dos yipetas y que reconoció la yipeta de Lara Martínez por ser un visitante frecuente de la casa del extranjero. Ella y su compañero se desataron, cerraron la casa y se marcharon y al día siguiente se enteraron de la matanza.
Las claves
1. Lo acusan de perjurio
Los abogados Garabito y Marino Féliz solicitaron a los jueces declarar que el testigo y ex marino Robert Peña Valdez incurrió en perjurio, por mentir en su testimonio. Féliz sostuvo que Peña dijo que no conocía al imputado José Luis Montás y luego afirmó que visitó la casa de Lara Martínez junto a Montás.
Sobrevivencia de Orin
El nicaragüense Orin Clinton Gómez rechazó las declaraciones del segundo testigo, el alcalde Ramón S. Reyes, quien dijo haber salvado al imputado cuando llegó a su casa herido. Orin dijo que no lo conoce.