Thaksin ofrece casi 200.000 por capturar los autores del ataque de Bangkok

El ex primer ministro Thaksin Shinawatra
El ex primer ministro Thaksin Shinawatra

Bangkok.  El ex primer ministro Thaksin Shinawatra, cuyo partido fue desalojado del poder por la actual junta militar, ofreció 7 millones de bat (196.448 dólares) por la captura de los autores del atentado que el lunes que mató a 20 personas en Bangkok.

Dos millones de bat (unos 56.000 dólares) serán para quien facilite información que permita la detención y cinco millones para los funcionarios encargados de la investigación y la captura, según anunció en las redes sociales Oak Panthongtae, el hijo mayor de Thaksin.

Thaksin, que gobernó el país desde 2001 hasta el golpe militar que le depuso en 2006, mientras su partido Kea Thai (De los tailandeses) fue asimismo desbancado del poder durante la asonada de 2014, se encuentra exiliado en Dubái y es uno de los hombres más ricos de Tailandia.

La recompensa se suma a la que han puesto las autoridades tailandesas de cinco millones de bat (unos 140.00 dólares), que se repartirían el particular que facilite la captura y los agentes que coronen la operación de detención.

La Policía Nacional de Tailandia busca a diez sujetos como posibles autores de la matanza, entre ellos el individuo que colocó la bomba en el templo hindú y budista de Erawan, situado en el centro comercial de Bangkok.

“Hemos avanzado mucho, pero no puedo entrar en detalles”, dijo a la prensa el comisionado de la Policía, el general Somyot Pumpanmuang, durante una ceremonia interreligiosa en el lugar del ataque.

El comisionado afirmó que el objetivo del atentado era “desacreditar al Gobierno y ahuyentar el turismo”.

Aunque no descartan ninguna hipótesis, las autoridades consideran “improbable” la autoría del terrorismo internacional, en alusión a Al Qaeda o grupos como el Estado Islámico o Yemaa Islamiya, autor de los ataques más mortíferos ocurridos en el Sudeste Asiático.

La Policía tampoco cree que el objetivo del ataque fueran ciudadanos de China, país al que pertenecen la mayoría de las víctimas mortales extranjeras.

Nadie ha reclamado la autoría del atentado y, pese a los rigurosos controles de seguridad desplegados en aeropuertos y puntos fronterizos, la captura de los sospechosos aún no ha dado resultados