Tiempo de Vivir. Diego A. Sosa

¿Tienes eaftagnosia?

En esta semana me escribió una lectora solicitando una sugerencia en un caso de relación de pareja. Está metida en una relación tormentosa y no logra ver la luz al final del túnel. Una de las causas principales que plantea es la baja valoración que dice tener de ella misma.
En sicología nos encontramos con muchos casos como estos. Personas que piensan que el otro es un premio para ellas. No creen que exista alguien que pueda valorarlas y se anclan a la persona que conquista su corazón.
El principal problema es que no sabemos lo que valemos. Sin este conocimiento será muy difícil que otro pueda valorarnos como pensamos que debe hacerlo. Desde que nos hacen un poquito de caso sentimos que están por encima de nuestras expectativas y nos enamoramos. La valoración sentida está por encima de la autovaloración y nos sentimos por los cielos. La realidad es que está muy por debajo de lo que valemos.
He creado el término eaftagnosia (del griego eaftó= Uno mismo y agnosia = desconocimiento) para describir este fenómeno. Cuando no nos conocemos no podemos pretender que otros nos conozcan. Ni reconocemos lo que realmente somos. Desvaloramos muchas características y virtudes que tenemos.
No podemos pretender tampoco que los demás nos valoren igual que lo que nos autovaloramos. Sería imposible; nos conocemos mejor que nadie y sabemos todo de nosotros. Si queremos que alguien nos vea igual sería hasta narcisista y podríamos bloquear cualquier tipo de posible relación.
Alguien que nos valore y reconozca nuestro potencial, lo motive y lo viva con nosotros es algo genial para llenar nuestro corazón. Una persona que no pretenda competir, sino sumar. No necesitamos una contraparte, sino una parte complementaria.
En mis libros Migomismo I y II enseño la importancia de reconocer una emoción como parte de nuestro sistema de alerta. Entendiendo la alarma podremos hacernos cargo de la reacción que ella desata. No controlaremos la emoción que causa una persona aparentemente apta para ser nuestra pareja sentimental, pero sí podemos decidir si es la indicada para ser nuestra compañera de vida.
Puede ser este el mejor momento para evaluarte y ver todos tus valores. Subirás tu autoestima, concentrándote en lo que tienes y no en lo que te falta. ¿Te atreves a ver tu gran valía?