Titubeos,dudas y adivinanzas

Desde el año 1492, Colón y los que le siguieron en la ocupación de nuestra isla, se ocuparon de transmitir a los ocupantes de estas tierras sus mentiras disfrazadas de verdades. Ese ha sido nuestro triste legado originario de los titubeos, dudas y adivinanzas que hemos tenido que compartir junto a la miseria, el hambre, la corrupción y la droga. Hemos sido los herederos forzados de la mentira aún en pleno siglo XXI, seguimos siendo víctimas de los gobernantes que siguen disfrutando de ese apetecible manjar a que nos tienen acostumbrados y que constituye la peor de las recetas que han pretendido aplicar y aplican a una situación que urgentemente reclama, medidas precisas.
Cuando el deber moral de nuestro gobierno es poner en práctica, cuanto antes, medidas de austeridad genuina, y por demás auténticas y reales, desperdicia tiempo inaugurando proyectos sustentados con préstamos internacionales y el crédito de los escuálidos contratistas de esas obras, como si estuvieran en una campaña reeleccionista para el 2020. Y todo esto sucede, a pesar del deterioro del partido en el poder amenazando con desequilibrar el futuro de lo que queda de nuestras instituciones en general. Mientras su deslumbrante presidente procura con éxito devolver al pueblo dominicano la esperanza en vías de desaparecer, porque ya no existen ideologías, sino una sola clase: humillados y ofendidos. Es que la falta de horizontes de las nuevas generaciones, que serán los dos millones de nuevos electores, solamente lo que ven al alcance de sus ojos es que el PLD nada más quiere el poder para el disfrute de sus cómplices y allegados, por lo que lo único que hacen es reproducir promesas y rindiendo tributo a su persistente e inútil demagogia, porque no acaban de comprender que en todo el mundo están siendo desalojados del poder los partidos y gobiernos que no cumplen con sus programas, por una nueva clase política que solo aspira mejorar la vida de sus ciudadanos.