Todos queríamos a Tomás

Todos queríamos a Tomás

Franklin Mirabal

A unque sabía que estaba mal de salud, nadie está preparado para morir ni para ver partir a una persona querida.
Los inicios de mi vida están vinculados a Tomás Troncoso Cuesta.

Resulta que con 10 o 12 años de edad, yo era limpiabotas y solía pasar por su casa.
Nunca hablé con él, pero sí con su esposa Any y su hijo Tommy.

Luego le comenté que iba a su casa a limpiar sus zapatos y de ahí adelante fuimos amigos. Desde ese tiempo, lo seguía en la radio y televisión y me motivó a ser cronista deportivo.

Su esposa Any me ayudó a realizar un curso de inglés y desde entonces les guardo cariño.
Tomás sabía hablar inglés y fue de los pioneros en leer las principales publicaciones norteamericanas, lo que le daba un paso adelante en comparación a otros comentaristas para estar al día en todos los deportes.

Fue carismático, elegante, dominio del inglés, uso perfecto del español, se documentaba bien, y todo eso lo convirtió en el mejor comentarista deportivo de todos los tiempos.
Su paso por la Cadena del Licey y su programa “Los Deportes en marcha” forman parte de su gran legado.
Casi todos los cronistas de su era tuvieron algún tipo de influencia de su estilo de comentar.

Publicaciones Relacionadas

Más leídas