Tokio con amor y la RD entre gigantes

La delegación de la República Dominicana se apresta a asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde tendrá la difícil pero honrosa misión de colocar nuestra enseña tricolor en un digno lugar, sin desconocer que el medallero general del máximo evento multideportivo es del dominio casi absoluto de las denominadas naciones desarrolladas del primer mundo.
La asistencia criolla a la legendaria y moderna capital de Japón, sede por segunda vez de la magna cita global desde el viernes 24 de julio al domingo 9 de agosto, constituye para el país la oportunidad de lograr los mejores resultados competitivos en los anales de nuestra participación en la cita, con lo cual cerraríamos nuestro presente ciclo olímpico (2016-2020) como el más exitoso.
Tokio tiene un sitial especial relacionado con nuestro deporte similar a esos amores inolvidables y nostálgicos que el tiempo jamás podrá borrar, digno de un capítulo del destacado novelista y corredor de fondo nipón Haruki Murakami, autor de “Tokio Blues” y “De qué hablo cuando hablo de correr”, entre otras creaciones.
La citada relación con ribetes inolvidables ocurrió en el marco de los Juegos Olímpicos celebrados en Tokio, Japón en el 1964, es decir, hace 55 años. Entre los hechos más trascendentes de nuestra historia deportiva la República Dominicana participó por primera vez en el magno certamen universal. La reducida delegación quisqueyana estuvo representada por el velocista Alberto (El Gringo) Torres de la Mota y el delegado (entonces titular del COD), Juan Ulises García Saleta, reconocido como el “Padre del Olimpismo Dominicano”.
En los periodos subsiguientes, y según nuestras políticas deportivas públicas y el avance del asociacionismo, el país ha participado en la mayoría de las diversas versiones de los Juegos Regionales y Continentales, donde ha cosechado sus mejores actuaciones. Con razón se ha dicho que estas son nuestras reales olimpiadas por estar más acorde con nuestro nivel de desarrollo.
Se recuerda que el primer medallista olímpico dominicano fue el pugilista Pedro Julio Nolasco, ganador de bronce en 1984 en los Juegos de Los Ángeles, y el segundo Félix Sánchez, quien ganó la primera medalla de oro en los 400 metros con vallas durante la cita del 2004 en Atenas.
Las mejores actuaciones que hasta ahora ha tenido el país en el medallero general se registraron en los Juegos de Beijing 2008 y en los Juegos de Londres 2012. En ambos la RD conquistó dos medallas. En los primeros el boxeador Félix Díaz Guzmán conquistó presea de oro en los 64 kilogramos, mientras que el taekwondoista Gabriel Mercedes obtuvo la plata; en los segundos Félix Sánchez se alzó con el oro en los 400 metros con vallas, mientras que Luguelín Santos conquistó medalla de plata en los 400 metros planos. En Beijing la RD ocupó el lugar 47 entre los 82 países que obtuvieron medallas, mientras que en Londres quedamos en la tabla de posiciones en el lugar 46 entre los 79 países que obtuvieron medallas.
En los Juegos Olímpicos de Río 2016 la delegación dominicana tuvo un gran descenso con relación a Beijing y Londres, al obtener una medalla de bronce con Luis Pie en taekwondo, ocupando el lugar 78, empatado con ocho naciones en una posición postrera.
¿Cuál es la meta de nuestros principales dirigentes con respecto a Tokio 2020?
Si bien se ha dicho que la delegación cuenta con reconocido talento y preparación como ha quedado demostrado con positivos resultados en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla y en los Juegos Panamericanos de Lima, a la competición de los Juegos Olímpicos de Tokio asisten los mejores atletas del orbe. Es decir, que nos toca batirnos en un terreno donde los gigantes suelen ser los favoritos.
Algunos dirigentes olímpicos del patio se han mostrado muy cautos con relación a nuestras aspiraciones, hasta han afirmado que por los menos aspiran a colgar una medalla. Particularmente con el talento con que contamos en los actuales momentos, podemos destilar más optimismo y trazarnos como metas igualar o superar a Beijing y Londres, pues debe entenderse que hemos avanzado en la actualidad.