Tom Lasorda no confió en que Pedro podía lograrlo

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Al analizar la carrera de Pedro Martínez, es fácil entender por qué se le considera tan grande.

Martínez dominó una era de ofensiva en el béisbol de las Grandes Ligas como nadie lo hizo.

Sus números fueron impresionantes y la facilidad con la que se le veía maniatar a sus rivales era algo impresionante.

Cuando estaba en la cima, Pedro parecía estar literalmente por encima del béisbol.

Pero las cosas no siempre fueron así para el hijo de Manoguayabo.

Martínez firmó al profesionalismo en 1988, con los Dodgers de Los Angeles.

Con apenas 150 libras y una estatura de 5’11”, Martínez firmó con los Dodgers con apenas 16 años de edad.

Cuatro años después se encontraba en Grandes Ligas, con unos Dodgers que confiaron poco en sus posibilidades de destacarse en el nivel grande.

Los médicos y entrenadores del equipo entendían que su cuerpo era demasiado frágil y que no tenía posibilidades de prosperar a largo plazo.

Uno de los que no creyó que Martínez pudiera destacarse fue su eterno dirigente Tom Lasorda, el primer manager de Martínez en la Gran Carpa, y quien hoy reconoce el error de no haberle dado la oportunidad de permanecer en su organización.

“Pedro era un trabajador duro, con mucha confianza en sí mismo. Era un tipo duro y nuestra gente se equivocó sobre su habilidad y por eso se fue de la organización y pasó a Montreal”, dijo Lasorda, recientemente, en una entrevista para MLB Network.

“Lo perdimos, perdimos un inmortal, no solo en el béisbol sino también como persona. El y su hermano han construido iglesias en su país natal, ese tipo de personas son”, agregó Lasorda al hacer referencia a los trabajos sociales que la familia Martínez ha realizado en la República Dominicana, principalmente en San Miguel de Manogüayabo.

¿Cómo logró Martínez destacarse de esa manera a pesar de que todo el mundo creía que no era posible?

“El creyó en sí mismo, salió de una gran familia. Sus hermanos son excepcionales también”, sostuvo Lasorda.

Con 219 victorias en su carrera, una efectividad de por vida de 2.93, así como también 3,154 ponches y un período de siete años del mayor poderío de pitcheo demostrado en toda la historia del béisbol, Martínez entrará este fin de semana al Salón de la Fama de Cooperstown.

Se une a Juan Marichal como los únicos dominicanos inmortalizados.

Pedro le demostró al mundo que se equivocaron.