Toma tu silla y empieza a volar

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Kent Couch hizo historia al volar por casi nueve horas. Fue su tercera excursión en Estados Unidos

Si Dios hubiera querido que el hombre volara … bueno, ustedes ya saben el resto. La cosa es que la falta de alas no fue impedimento para Kent Couch.

El 5 de julio, Couch, propietario de una gasolinera y de 48 años de edad, se escabulló de los ariscos lazos de la Tierra en un dispositivo de su propia creación: una silla de jardín amarrada a más de 150 globos inflados con helio.

 Después de despegar de Bend, Oregon, Couch fue arrastrado por el viento 378 kilómetros hasta Cambridge, Idaho, en cosa de nueve horas.

Fue su tercera excursión en “racimo de globos” desde 2006.

“Una vez que estoy arriba, es muy agradable”, aseguró. “Es muy sereno. Ese es un término que no había usado antes de esto.”

Sereno podría ser un calificativo de la experiencia. Otro podría ser idiota. Pero sí parece haber un innegable capricho en la idea de alejarse flotando en una cómoda silla, colgada de una panoplia de brillantes globos.

“Hay dos bandos muy diferentes”, explica Andrew Baird, presidente de la Federación de Globos de Estados Unidos. “Algunos son globeros experimentados que saben lo que hacen. Y están también los que no saben nada o muy poco, Esas son las personas que se van a meter en problemas.”

El calcula que hay quizá unos diez vuelos de ese tipo al año, aunque nadie lo sabe con seguridad. No se requiere licencia ni plan de vuelo.

Jean Piccard, el pionero de la aeronáutica, quizá fue el primero que uso numerosos globos para volar. En 1937, él ascendió a 11,000 pies sobre Minnesota y Iowa en una pequeña góndola atada a 95 globos de 1.20 metros de altura. Aterrizó sano y salvo, al parecer reventando los globos con un cuchillo y un revólver para controlar el descenso.

Casi veinte años, los cinéfilos quedaron extasiado cuando un joven, aferrado a una bandada de globos, se elevó por París en la película francesa “El globo rojo”. La imagen era tan profundamente tentadora, si bien al parecer imposible, que fue analizada en un episodio de la serie “Mythbusters”, de Discovery Channel.

Claro, aquí no estamos hablando de globos de fiesta. Los instrumentos preferidos son enormes globos de látex o de cloropropeno. Usados normalmente para efectos de publicidad o promoción, estos globos se encuentran en el mercado, generalmente de un diámetro hasta de 2.50 metros. Infle unas de esas pelotas de gas, amárrelas a un asiento o a un arnés, y conviértase en un Dédalo al instante. Para bajar, reviéntelas con un rifle de municiones o suéltelas. Una a la vez, por supuesto.

El santo patrón de la escuela ordinaria de los globos en racimo — el jefe de los dirigibles para pobres, por así decir — es sin duda Lawrence Walters, más conocido como Larry “Silla de Patio”.

En 1982, él se convirtió en un héroe popular de la noche a la mañana, cuando ató 42 globos meteorológicos a una silla de patio en San Pedro, California; bautizó a la nave como “Inspiration I” y se disparó a más 16,000 pies de altura. A la deriva y sin control, su globo múltiple desconcertó por lo menos a dos pilotos comerciales. Al descender, Walters se enredó en un cable de energía, causando un breve apagón, y la Administración Federal de Aviación le impuso una multa de 1,500 dólares.

Tuvo suerte. El 20 de abril, un sacerdote brasileño llamado Adelir Antonio de Carli despegó de la ciudad costera de Paranagua, impulsado por mil globos. Ocho horas después lo declararon perdido. El día anterior al vuelo de Couch, unos rescatistas sacaron un cuerpo del océano del que dijeron que podía ser el de De Carli.

Les Dorr, vocero de la FAA, explicó que el fenómeno es demasiado pequeño para justificar que se establezcan reglamentos. Pero, advirtió, “si alguien planea hacerlo, por su propia seguridad debería de comunicarse con nosotros”. En el caso de Couch, dijo Dorr, “estamos investigando si violó alguno de los reglamentos de la FAA”.

Poco después de su aventura, efectivamente Couch recibió una llamada de la FAA. La agencia no estuvo muy a gusto cuando se enteró de que él había volado a través de una nube, con lo que violó las reglas que establecen que no debe perderse de vista el suelo. La FAA también quería determinar si su artefacto podía calificarse como aeronave ultraligera, según la definición de los reglamentos de la aviación federal, parte 103.

“Parecía que había tres o cuatro tipos en la habitación, disparando preguntas”, recuerda Couch. “Les dije que mejor me iba a conseguir un abogado.”

Aunque Couch básicamente es autodidacta, los globeros en racimo como Jonathan Trappe, que se mantuvo en el aire durante cuatro horas el 4 de junio, con 55 enormes globos de helio, prefieren no arriesgarse. Gerente de proyectos técnicos de 35 años de edad en Raleigh, Carolina del Norte, Trappe es piloto privado con licencia de la FAA, calificado para operar globos de aire caliente. En su vuelo reciente colaboró con él un aparejista certificado por la FAA, llevó equipo de seguridad y alertó con anticipación a los controladores de tráfico aéreo de la región.

Las frases

Jonathan Trappe

Volar con globos en racimo es algo que se puede hacer, pero debe realizarse con mucha precaución”

 Sólo hay que hacerlo con prudencia. Me preocupa mucho que la gente lo haga sin la capacitación necesaria”.

Eso representa el contraste entre el mundo rutinario normal y el mundo de mis sueños”.