TOQUES
¡Ya, por favor!

POR HÉCTOR GARCÍA
No me explico de qué manera habrá que solicitar a los dignos representantes de las cámaras legislativas, la aprobación del proyecto que grabaría con el nombre de Juan Marichal, al estadio Quisqueya.

Más de un año lleva engavetado el proyecto en la comisión de Deportes, del Senado de la República y los meritorios representantes del pueblo, no terminan de ponerse de acuerdo.

Los asambleístas han pasado por alto fechas estratégicas para convertir en ley el citado proyecto, como fue por solo citar una, cuando en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos, se desvelizó frente al estadio de jugar béisbol un busto con la figura de Juan Marichal.

Hablar de las hazañas del dominicano, para motivar a los parlamentarios, ya es letra muerta. Es mucho lo que se ha dicho.

Unirse a la campaña del editor deportivo de este diario Franklin Mirabal, tampoco es necesario.

Sin el creo, lo único valedero en esta situación, es arrodillarse ante los senadores y con ambas manos inclinadas a la barbilla rogarle ¡Ya, por favor!

No creo que ante la insensatez y malevolencia de estos señores se pueda seguir diciendo que es el país quien se honra colocando el nombre de un gran ciudadano y el más grande de los atletas dominicanos, a una vieja y destartalada instalación deportiva.

Para cerrar este caso, preguntó ¿será la aprobación de ese proyecto el más grave error que se haya cometido en el ámbito del Senado de la República?

¡A quien le sirva el traje que se lo ponga!

EL ESTADIO CIBAO

También hay que ir pensando que el estadio Cibao, de Santiago, de los Caballeros, antiguo Leonidas Radhamés Trujillo Martínez, debe llevar el nombre de una de las grandes figuras que brillaron en el mismo, no necesariamente, en el terreno de juego.

Hay una campaña tendente a que al parque Cibao, conocido también como “El Valle de la Muerte y Hogar de las Águilas Cibaeñas”, se les designe con el nombre de Winston Enriquillo Llenas Dávila, (El Chilote).

Otros, sin embargo, piensan que esa instalación debe llamarse Miguel Diloné.

Ambos hombres brillaron en el terreno de juego con las Águilas, como peloteros y dirigentes. Chilote, ingresó hace unos 10 años al rol de directivo, donde ha cosechado grandes triunfos.

Chilote y Diloné, son ejemplos de hombres civilistas y el estadio Cibao, se honraría llevando el nombre de uno de los dos.

Ahora bien, me permito con la venia de Chilote y Guelo, agregar a la lista de meritorios, al ingeniero Juan Belarminio Sánchez y Correa.

Fue el ingeniero sub constructor de la obra, dirigente de las Águilas desde su fundación y nadie, nadie más que él, luchó por mantener viva esa gran franquicia de la pelota criolla.

En momentos difíciles del béisbol invernal, siempre aportó grandes soluciones, lo que fue meritorio para que lo seleccionaran Inmortal del Deporte Dominicano.

Entregó a las Águilas, hijos que trabajan día y noche a favor de esa institución.

El fenecido Juan Sánchez Correa, ingeniero civil, músico, periodista y extraordinario dirigente deportivo, también califica para honrar al estadio Cibao con su nombre.

¿POR QUIÉN VOTARÍA?

Si a mí me preguntan ¿por quién votaría públicamente para que el estadio Cibao lleve el nombre de Chilote, Diloné y Juan Sánchez?, haría como el doctor Joaquín Balaguer, en las elecciones de l994. Me quedaría en la casa esperando los resultados finales de los comicios. Los tres son mis candidatos.

RAÚL MONDESÍ

No puedo esconder que me siento triste con la situación que

vive en los Bravos de Atlanta el pelotero dominicano y más que todo, el buen amigo Raúl Mondesí.

Trabaja en serio por reorientar su carrera beisbolera, pero todo da a indicar que no es posible.

Es lamentable, porque el aún joven jugador de pelota, es un hombre de buena fe, es más, diría que un muchacho sano, que se le hizo tarde.

Raúl, como seguidor tuyo y amigo lo lamento.

hgarciasr@msn.com