Transformar la gestión de la basura, barrio a barrio

Vamos a transformar el manejo de la basura de Santiago, barrio a barrio. Interesa crear una cultura en residuos que involucre el liderazgo comunitario. Seremos nueva vez la ciudad más limpia de la nación, si asumimos prácticas sostenibles; si por consecuencias penales dejamos de lanzar basura a espacios públicos. Si clasificamos nuestros desechos; si el calendario de recolección vuelve a ser regular y pagamos lo suficiente para pretender un sistema eficaz.
Luego del exitoso control de la crisis de salubridad que generaba la basura, el alcalde Abel Martínez creó un nuevo comienzo. Nos ha devuelto la confianza de que ahora podemos hacerlo bien, si organizamos un sistema de gestión de residuos, barrio a barrio.
El municipio Santiago contiene la ciudad de Santiago, urbe que está formada por ocho unidades zonales, que engloban 60 grandes barrios y 295 sub-barrios; asimismo tiene 8 secciones, 44 parajes y cuatro distritos municipales. Se genera en Santiago un promedio de 940 toneladas de basura por día. De este total, 580 toneladas (62.0%), la producen las residencias familiares. 145 toneladas (15.4%) los parques industriales de zona franca y empresas. Los mercados 112 toneladas (11.9%); los comercios unas 60 toneladas (6.3%); los parques y calles (árboles, flora y peatones) 25 toneladas (2.6%) y finalmente las entidades de gobierno, institucionesy otros organismos, 18 toneladas (1.8%).
Articular un sistema barrio a barrio, implica que cada familia se comprometa desde la generación de la basura en el hogar, hasta la educación en la separación de los diferentes tipos de residuos, facilitando un almacenamiento higiénico en cada vivienda.
Hay experiencias exitosas de gestión comunitaria de residuos en América. En Santiago la entidad Héroes del Medio Ambiente tiene el método para involucrar cada comunidad. Técnicas que aseguren reducir la cantidad de desechos, separarlos donde se producen. Convertir en compost los restos de comida y otras basuras degradables fortaleciendo jardines y huertos urbanos. También se puede reutilizar materiales en el hogar y promover actividades de animación socio-cultural. Definitivamente recoger, transportar y almacenar los desechos en forma segura y pagar estímulos a la gente de la comunidad que trabaja.
Está demostrado que este tipo de iniciativa prende en barrios menores de 50 mil habitantes que representan unas 14,706 residencias, lo que arroja unas 110 mil libras de basura que si las dividimos entre 2,204 libras, serían igual a 50 toneladas/día, que es apenas un 5.3% de la basura que produce Santiago.
Generaremos una cultura de reciclaje creando asociaciones de recicladores comunitarios por barrio. “Buzos” de nueva generación que se encargarían de recolectar residuos separados en origen, clasificarlos según tipo de material y comercializarlos. De esta forma se obtendría un sustento para mejorar ingresos y se ofertaría un servicio de calidad. Los recuperadores deben ser verdaderos “agentes ambientales” a los cuales hay que reconocerle su tarea, ayudándolos a formalizarse en organizaciones y asignándoles recursos para estimular y sostener su contribución en la gestión integral de residuos barrio a barrio.