Transformar para avanzar

FAUSTO MOTA GARCÍA
Se afirma que Clint Eastwood, un famoso personaje del cine de Norteamérica, en un espacio de reflexión con su hijo le expresó: ¡O prosperas, o te hundes! Enfática y comprometedora expresión de un padre dirigida a quien tiene la responsabilidad de educar, orientar, conducir, amar y enseñar a su hijo.

La República Dominicana, y en ella más específicamente el partido de Gobierno, muy bien podría verse en la disyuntiva en que el connotado actor, colocaba a su hijo. Nuestro sistema democrático hasta ahora frágil, anquilosado, inoperante y propiciador de inequidad, empobrecimiento y de los privilegios más irritantes, entra en una fase de agotamiento e infuncionalidad.

Percibo que la gente pierde la fe en un segmento considerable de sus dirigentes, quizás como resultado de las tantas promesas incumplidas y la falta de respuestas, y apoyo a las demandas de los sectores más necesitados de la nación.

Considero, sin embargo, que la actual gestión gubernamental que encabeza el doctor Leonel Fernández representa todavía una vía innovadora, creativa y prometedora de cambios que sacie la sed de igualdad y justicia social de los sectores más depauperados de la sociedad. De ahí la pertinencia de la iniciativa de propiciar una acción que revolucione el actual status quo del país. Es tiempo de transformar y cambiar las obsoletas estructuras legales y burocráticas de la realidad social; tiempo para atender el llamado de redefinir propósitos, planes, métodos y estrategias del sistema educativo, del sistema de salud, de adecuar las leyes nacionales al nuevo marco legal de una sociedad global que garantice la inversión nacional e internacional sin ningún tipo de riesgo.

Tiempo para reformar la Constitución Dominicana para convertirla en un instrumento idóneo, que aporte y modifique la situación imperante. Cada época posee sus características y prioridades y este momento es oportuno y adecuado para producir esos cambios que posibiliten una sociedad más justa, humana e igualitaria. Ojalá que los líderes asuman su responsabilidad y no se pierdan en la maraña de sus propios intereses. El pueblo espera de ellos mayor entrega y capacidad de trabajo, que rompan el cascarón de sus ambiciones la cual los mantiene encerrado y les impide observar la luz diáfana y el fluir cristalino de las limpias aguas democráticas, y que así puedan hacer germinar el terreno fértil de la productividad, el progreso, y la modernidad.

El mandato hoy, es más claro y convincente que nunca, la democracia exige de sus líderes dar pasos que conduzcan al fortalecimiento institucional. No hacerlo implica debilitar aún más al sistema y dar inicio al camino que han transitado otros pueblos del litoral latinoamericano los cuales han visto colapsar su estabilidad democrática por las actitudes de sus líderes, poco visionarios, corruptos y personalistas.

Enorme responsabilidad. Nuestro liderazgo tiene el compromiso de renovar y fortalecer el sistema democrático, y no hay razón para pensar que actuarán de espalda a esas realidades para producir esas transformaciones que propicien la vigencia de sus propios liderazgos y la consolidación del sistema democrático.

Los líderes del Partido de la Liberación Dominicana tienen una oportunidad de oro para honrar el pensamiento, la visión y los principios de su maestro y líder, el profesor Juan Bosch. Creemos que jugarán ese papel, pues no hacerlo sería miopía y perderse inexplicablemente en el terreno movedizo y sin futuro de un presente de aspiraciones sórdidas, insustanciales y poco prósperas para ellos y el país. Creo que no son tontos y advierten claramente que también para ellos aplica la expresión del actor norteamericano: ¡O Transforman y se avanza, o se hunden!