Transparencia de Emmanuel

HAMLET HERMANN
¡Cuántas veces habré dicho que la mejor forma de preservar la verdad sobre algún hecho es escribiéndolo y publicándolo inmediatamente después que ocurra! El truco está en no darle tiempo a la memoria  oral a que deteriore la verdad a través de contar lo mismo muchas veces, aunque inadvertidamente siempre haciendo modificaciones imperceptibles.

Porque le doy mayor importancia a la memoria escrita me dio tanto gusto leer el libro “Transparencia de Emmanuel”, escrito por Germán Sánchez Otero. Este libro constituye un testimonio detallado sobre la acción humanitaria que hizo germinar las esperanzas de paz en Colombia y sus países vecinos. La acción allí descrita fue la entrega unilateral de las FARC-EN de las colombianas Consuelo González, diputada al Congreso, y Clara Rojas, quien fuera candidata vicepresidencial por el Partido Verde Oxigeno, acompañando a la también rehén Ingrid Betancourt.

Llama la atención que hechos tan importantes que tuvieron lugar el 10 de enero de 2008 ya estuvieran organizados, impresos y publicados en marzo, apenas dos meses después. Si algo puede aproximarse totalmente a la verdad, siempre relativa, en torno a los detalles de esta acción humanitaria es este esfuerzo de quien se desempeña como embajador de Cuba ante la República Bolivariana de Venezuela. Participó en aquella acción a petición del presidente Álvaro Uribe, de Colombia.

Tenemos que darle parte del crédito por este aporte a la memoria escrita al Reflexionador en Jefe, Fidel Castro. El prólogo de ese libro fue escrito por Fidel y en este dice: “Doy testimonio, a solicitud mía y no de su autor, de lo maravillado que estaba cuando Germán me transmitía en detalle los hechos, directa o indirectamente, por ello le insistí escribiera un pequeño libro en vez de un largo informe.”

Un aspecto importante de “Transparencia de Emmanuel” es que organiza cronológicamente los hechos mientras, hábilmente, los va ubicando en los respectivos escenarios. Muestra a los participantes con claridad, describiendo el lenguaje de sus gestos, los tonos de las voces, ya fueran airadas, arrogantes o humildes. Incluso adquiere importancia en el vivo relato un gato negro que se atraviesa en su camino así como un pajuil que despliega esplendorosa cola en aquel campito de los remotos montes colombianos.

Sin embargo, quizás sin darse total cuenta de la importancia que reviste, Germán nos va conformando una idea relativamente clara sobre cómo Fidel da seguimiento a los hechos que considera interesantes. Aparecen esporádicamente en el relato Laura, Carlitos y Nivaldo, nombres éstos que para la inmensa mayoría de los habitantes de este planeta son desconocidos. Y se siente entonces el engranaje juvenil que rodea a Fidel. Esos jóvenes, nacidos y formados totalmente en la Revolución, le sirven de correa de transmisión que recibe y transmite las informaciones que el autor va captando en aquella entrega de rehenes.

En las 200 páginas de este libro, también se destaca la mediación de Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a quien se debe el  exitoso acercamiento que ha tenido lugar hacia la paz en Colombia y toda la región. Sin Chávez y sin la diputada colombiana Piedad Córdoba habría sido imposible esta acción. De ahí aquellas palabras que Piedad expresara al autor: “Me consta que las FARC quieren, en serio, realizar el canje. Y por eso entregan  a Emmanuel, Clara y Consuelo. Esto nunca había sucedido en Colombia.”

Entonces dijo Piedad: “En Colombia siempre puede suceder cualquier vaina. De todos modos, soy optimista. La entrega de los tres rehenes puede ser la llave que posibilite el retorno de los demás cautivos de ambas partes. No será fácil lograrlo pero es posible.”

Por el esfuerzo de publicar con tanta rapidez este libro, también podría servir como incentivo para la tan deseada paz. Y a esto ayuda mucho la memoria escrita en blanco y negro como mejor forma de aproximarnos a la verdad, siempre relativa.