Transparencia desde ahora

El país, crecientemente expuesto a fuertes conflictos que se mueven al interior de los partidos, requiere que las autoridades electorales hagan sentir su aplicación de límites sobre las dirigencias en liza para contrarrestar usos ilegales de recursos. Por más de una vez en lustros recientes, se vio a “grandes vencidos” en competencias internas o nacionales declararse víctimas de grandes vencedores con el dedo señalando a gobiernos, notorios en manejo de recursos que en los hechos dejaron indicios de que sus padrinazgos materiales serían determinantes. “Me venció el Estado”, dicho esto de modo explícito o implícito en resonantes episodios comiciales.

Notables fueron los rasgos de titanes exhibidos en la reciente contradicción entre partidarios y opositores a reformar la Constitución: uno con abundancia de recursos para promoverse y sobrada confianza en poder pagar al “precio que fuera” la aprobación de una asamblea constituyente; y del otro lado, un gran sector político-social sin rentas públicas, temeroso de ser aplastado por una mayoría mecánica y de capacidad para seducir voluntades con promesas de cañonazos en efectivo. El control institucional sobre gastos electorales abusivos no ha dado prueba de existir. A lo sumo está trazado teóricamente como novedad. Su real aplicación tendría que verse, en medio de dudas sobre la efectividad de las novísimas leyes sobre la materia.

La hora de dar a cada quien

La relación entre recaudadores y contribuyentes, con muchos de estos huyendo a los señores del Fisco con las billeteras y ahorros bien nutridos, debe ser optimizada con diligencia y empeño de los cobradores y la sinceridad y autocrítica de aquellos que desde la solidez que genera gran riqueza se adeudan con un Estado lleno de compromisos sociales. Los de rentas menores también son importantes para el acopio.

Al transformar su portal web para facilitar el cumplimiento de obligaciones, la Dirección General de Impuestos Internos aprovecha innovaciones tecnológicas para estar más cerca de los actuales y potenciales pagadores de tributos. Con este paso podría alcanzar más eco el cristiano llamado a dar a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar… pero rogándole, en nombre del Señor, que se administre bien.