Trastorno metabólicos multifactoriales debidos a la carencia de sueño

La salud metabólica depende, además de la predisposición genética, de factores conductuales como los hábitos alimentarios y la actividad física.

Se evidencia sobre un vínculo causal entre la carencia de sueño y los rasgos metabólicos adversos.

La carencia de sueño, trastorno que caracteriza los hábitos de vida de las sociedades modernas, representa cada vez más otro factor conductual que afecta adversamente la salud metabólica.

Pocas horas de sueño, alteración de su calidad y patrones irregulares de sueño y vigilia se asociaron con rasgos metabólicos adversos, como obesidad y alteraciones del metabolismo de la glucosa, que son características del síndrome metabólico.

Dormir menos de 5 horas por noche se asoció con aumento del 57 % de riesgo de aparición de diabetes tipo 2, además de una probabilidad de 73 % de volverse obesos en comparación con los que duermen ocho horas.

Estudios experimentales señalaron mecanismos por los que la falta de sueño podría generar enfermedades metabólicas, donde son importantes las vías neuroendocrinas nerviosas centrales que controlan la homeostasis de la energía y el consumo de alimentos.

Sin embargo, la prevención total de estados de falta de sueño en las sociedades globalizadas parece poco probable, aunque sería posible, con el creciente conocimiento sobre las consecuencias fisiológicas y conductuales de estos estados de falta de sueño, implementar medidas que tengan menor efecto sobre la salud metabólica.

Está demostrado que el cerebro tiene estados funcionales diferentes cuando duerme y cuando está despierto.