Trastornos inadaptativos en la adultez

José Miguel Gómez
José Miguel Gómez

Las circunstancias vitales, las relaciones interpersonales y grupales, más el vivir expuestos a los cambios socioeconómicos, políticos, laborales y sociales, representan niveles de estrés que dependiendo del tipo de personalidad, inteligencia, madurez, habilidades y destrezas sociales, predicen la vulnerabilidad de una persona en presentar un trastorno inadaptativo.
Cientos de adultos, por un mal manejo de los estresores psicosociales han tenido consecuencias y períodos prolongados de disfuncionalidad o desajustes en su estado emocional, psicológico y social. Los factores más significativos de estrés que alteran el funcionamiento psicosocial de un individuo son: pérdida económica, pérdida laboral, divorcio, problemas legales, factor migratorio, duelos, accidentes, conflictos con grupos, disfunción o conflictos familiares y pérdida del estatus social.
Es evidente que el estrés o las crisis no impactan a las personas en las mismas proporciones, ni con las mismas consecuencias, ni en el tiempo de duración de la crisis.Esas reacciones de desajustes, que puede presentarse con ansiedad, trastorno del sueño, mareos, depresión, síntomas psicosomáticos, confusión, bloqueo mental, irritabilidad, agresiones, incapacidad para poder organizarse en medio del distrés.
A veces,de una crisis se puede pasar a un episodio o a un proceso de desajuste que puede durar semanas o meses, donde la persona no sabe qué hacer, o cómo gerenciar sus estresores o de qué alternativas dispone para afrontar de forma funcional y adaptativa la crisis del presente, para que no le afecte al futuro.
Sin embargo, un trastorno inadaptativo a veces tiene consecuencias y daños colaterales que impactan y dañan más a la personalidad, como son: buscar refugio en el alcohol y drogas ilegales, buscar juegos de apuestas, deambular sin propósitos, perder el enfoque del proyecto de vida, endeudarse de forma desorganizada, entrar en conflicto en varias direcciones de forma recurrente etc.
Existen indicadores que se deben tomar en cuenta durante un evento de crisis: identificar áreas de vulnerabilidad, niveles de riesgos y consecuencias, factores protectores de los que dispone para enfrentar la crisis; elaborar plan B, C, y D para buscar alternativas posibles, decidir buscar la ayuda psicoterapéutica y tratamiento médico.
Cuando los trastornos inadaptativos se han presentado de forma recurrente, o sea, cada vez que el individuo confronta una situación de estrés agudo o crónico, y sus respuestas no son las más inteligentes, habla de una persona vulnerable, riesgosa, disfuncional, que no ha aprendido a vivir y adaptarse ante situaciones negativas, a la diversidad o tiene poca tolerancia a las frustraciones y a los fracasos.
Adaptarse implica, aprender a tener la capacidad o involucrarse con el medio y las circunstancias donde viva; afrontar las tensiones y presiones que en el se encuentren. Pero también, aceptar la convivencia, las diferencias y desacuerdos.En el peor de los casos, la adaptación implica aceptar los cambios, las perdidas, el divorcio, los duelos etc. Lo que no se puede perder es la capacidad de continuar los procesos, asumir los propósitos, las metas y objetivos de vida.
Las personas con capacidad de adaptación social, aprenden a fortalecerse emocionalmente, protegen sus vulnerabilidades, generan soluciones y aplican pensamientos divergentes en varias direcciones. En pocas palabras, tomar el timón de su vida,enfocarse, adoptaruna visión de helicóptero, discriminar y valorar cada medida y cada propuesta.
En la adultez se espera sabiduría, madurez, reflexión, juicio crítico y valoración de los resultados.
En la inadaptación se pierde el enfoque, se bloquea los pensamientos, y las funciones ejecutivas se hacen torpes; pareciendo que no se sabe dónde ir a puerto seguro.La clave es aprender a ser flexibles, a no desesperarse ni permitir que las crisis y las circunstancias desfavorables dirijan a través de emociones negativas. La persona adaptada siempre la personalidad dirige el personaje y la circunstancia.