Tratado amenaza nación

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SAN JOSE, (AFP).- El tratado de libre comercio (TLC) entre Centroamérica y Estados Unidos amenaza con llevar a Costa Rica, la nación más estable de la región, a la confrontación social, debido a un clima de creciente polarización entre quienes lo apoyan y quienes se oponen a él, según diversas fuentes.

La ratificación del TLC por parte del Congreso norteamericano el pasado miércoles crispó aun más los ánimos de unos y otros, que vienen enfrentados desde que se iniciaron las negociaciones en enero de 2003.

 “Quedar sin TLC sería devastador”, dijo este viernes el ex ministro de Comercio Exterior y ex negociador Alberto Trejos, quien ha manejado la cifra de entre 70.000 y 500.000 personas que quedarían sin empleo si no hay tratado.

“Si pasa el TLC, paralizaremos Costa Rica”, respondó por su parte uno de los dirigentes de los sindicatos y grupos sociales, Fabio Chávez, quien asegura que el tratado convertirá en socios de las transnacionales a unos pocos y empobrecerá a las mayorías.

Aunque a lo largo de Centroamérica y República Dominicana existen grupos que se oponen al tratado porque estiman que va a golpear a los grupos más débiles, en Costa Rica el TLC dividió en dos a sus 3,8 millones de habitantes, de acuerdo con diversas encuestas de opinión.

Los sindicatos y grupos sociales no perdonan que se haya negociado la apertura de la empresa estatal de telecomunicaciones y los seguros, y que no se haya protegido de manera suficiente a algunos rubros del sector agrícola, como la producción e industria del arroz, cuyos dirigentes afirman que serán barridos.

Originalmente el presidente Abel Pacheco había asegurado que no abriría ningún monopolio estatal, pero en las últimas rondas negociadoras se hizo lo contrario.

Tras negociar el tratado y ante las presiones de los grupos sociales, el presidente Pacheco dio marcha atrás y anunció que no enviaría el TLC para su ratificación legislativa hasta no estar seguro de que no perjudicaría a los sectores más vulnerables. “Hay una situación de polarización preocupante, un lenguaje de confrontación que no es conveniente, unos hablan de guerra y otros de devastación”, dijo a la AFP el analista político Luis Guillermo Solís.

De acuerdo con Solís, ambos sectores han magnificado los alcances e impacto que tendría el hecho de que se apruebe o se rechace el TLC en el Congreso.

Según Solís, la discusión del TLC podría servir para sentar las bases de un pacto político entre los diversos sectores de la sociedad costarricense, para impulsar los cambios que el país necesita en diversos ámbitos, a fin de evitar que “el país marche hacia el colapso y el enfrentamiento”.

 Para Solis, el TLC, si no se hacen los cambios que el país necesita, sería el corolario de un proyecto económico neoliberal que se inició hace 20 años, y que ha ido minando el Estado de bienestar que inició Costa Rica con la revolución de 1948.

El analista dijo que Costa Rica necesita realizar reformas en el plano de la educación, la política de medio ambiente y protección de sus recursos ante las transnacionales, y los servicios tales como las telecomunicaciones, si quiere aprovechar las ventajas que daría el tratado.

“Pero, si eso no se hace, si no hay un pacto politico, el TLC nos va a hacer mucho daño. El TLC, entonces, se convertirá en un instrumento de concentración de riqueza y en la práctica seremos anexados a Estados Unidos, y la pobreza (20%) crecerá más”, señaló Solís.

Costa Rica, Nicaragua y República Dominicana no han ratificado aun el tratado. En cambio, El Salvador, Guatemala y Honduras ya lo hicieron.