Tratados de libre comercio benefician a RD

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POR EVARISTO RUBENS
El presidente del Grupo Corripio, José L. Corripio, afirmó que los Tratados de Libre Comercio (TLC) favorecerán al país y por ende, a los empresarios, pero consideró que “tenemos que cambiar de actitud para obtener las ventajas que se esperan de esos acuerdos”.

Dijo que la República Dominicana tiene el inconveniente de que  muchos empresarios se han acostumbrado a la rentabilidad de un mercado interno, pero que tienen que olvidarse de eso a la hora de pensar en mercados de exportación o internacionales.

Corripio habló durante un panel, organizado por el grupo que dirige, sobre Retos y Oportunidades del CARICOM y República Dominicana, en el que expusieron James Moss Solomon, presidente de la Asociación de Industrias y Comercio del Caribe;  Taiana Mora, directora ejecutiva de Caribbean Export; Richard Aróstegui, secretario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana; Fernando González Nicolás, presidente de la Mesa Redonda de los Países de la Macomunidad en la República Dominicana; Oscar Roa, presidente de la Cámara de Comercio de Trinidad y Tobago aquí, y José Armenteros, copresidente del Foro Caribe y República Dominicana, y otros empresarios. 

Expresó que “nos sentimos muy orgullosos de tener una asistencia tan numerosa, del nivel y la calidad de todos ustedes. Por esa razón les reitero nuestro agradecimiento”.

Citó Corripio una anédocta ocurrida en 1942, cuando su papá le empezó a enseñar el mundo de los negocios, siendo estudiante, “me dijo: Pepín, por amigo que tú seas de una persona cuando le estás comprando o vendiendo, en ese instante tú eres un enemigo de él”. Agregó que le dejó un poco perplejo esa expresión, y que le dijo después su padre que, cuando se hace negocio de compra y venta, un peso que consigas más barato significa que se lo sacas del bolsillo o viceversa.

Corripio manifestó que los tratados de libre comercio rompen con ese esquema y que puede ser absolutamente conveniente tanto para el que compra como  para el que vende.

Precisó que es un firme creyente en los tratados de libre comercio, aunque no todos son bondades, pero que el resultado final  es favorable para las personas que saben aprovechar las ventajas que ofrecen.

Sin embargo, dijo que hay varios obstáculos para obtener las ventajas en los tratados de libre comercio porque éstos se presentan como una fórmula y una receta, “pero con una misma receta 10 señoras diferentes hacen platos que saben de una forma distinta  unos de otros, debido a que la implementación de los TLC no queda implícitamente asegurada con la redacción de las normas que se acuerden”. Expresó que la actitud de los agentes que funcionan en los tratados de libre comercio, los empresarios en particular, son los que establecen las bondades, las diferencias o los perjuicios que ellos puedan ocasionar.

Indicó que en la República Dominicana, a su modo de ver, los tratados de libre comercio tienen grandes ventajas y algunos inconvenientes.

“En el grupo de empresas nuestras, algunas se van a perjudicar y otras se van a favorecer, pero yo sigo siendo creyente de que los tratados de libre comercio, como el CARICOM y todos los demás que se puedan suscribir, favorecerán al país, y por ende, a los empresarios”, manifestó, Corripio.

ACTITUD

EMPRESARIAL ANTE  TLC

Señaló que “hay diferentes actitudes, y como dijo el señor James Moss: todos tenemos el mismo cerebro, pero usando su propia expresión, voy a decir que las grandes diferencias entre los seres humanos están del cuello para arriba, donde están todas las diferencias, todos tenemos cerebro, pero en la forma que lo implementemos en la práctica es donde vamos a establecer la diferencia mediante el uso de nuestra inteligencia, habilidad, constancia y de nuestro trabajo”.

Consideró que en la República Dominicana es fundamental el cambio de actitud de los empresarios para poder tener ventajas de los tratados de libre comercio, que aunque sean favorables o ventajosos  conspiran contra los industriales, la rutina y los hábitos hasta ahora adquiridos.

Dijo que todavía recuerda cuando se mudó de un estrecho y pequeño apartamento, hace ya muchos años, a una casa amplia,”y yo tenía  una terrible problema incomodidad

por la comodidad de la casa nueva, porque estaba habituado a la incomodidad de la anterior”.“Eso pasa, precisamente en los hábitos, si uno no se adapta a los nuevos tiempos rápidamente podemos quedar a la vera del camino atrasados”, dijo.

Corripio precisó que cree que esa es una de las actitudes que deben tener todos los países envueltos en los tratados de libre comercio y que estimula para que el fardo sea favorable.

Sostuvo que otra de las ventajas de los tratados de libre comercio es que quizás en el término de la República Dominicana “es que nos han adelantado 50 años en normas, métodos y procedimientos que nos hubieran tardado talvez 50 años de no haber sido impuestos

por los TLC para civilizarnos en los métodos competitivos, comerciales y de hábitos de hacer negocios”. Y agregó: “Eso de por sí es una gran ventaja”.

Dijo además que los resultados “van a depender de los resultados que tengamos y creo que el planteamiento no admite duda ninguna, que no es lo mismo tener un mercado de ocho o nueve millones de habitantes que uno de 30, 40, 50 a 200 millones”.

“Esperemos que podamos aprovechar y todos los países del CARICOM esta apertura de los TLC, que es mi ferviente deseo y el estímulo que le hago a todos, para que así sea”, dijo.

Corripio señaló además que para todas las personas interesadas en exportar es importante que sepan que no siendo artículos genéricos, que no tienen marcas, no importa que un producto sea económicamente competitivo por el precio y por la calidad, si no tiene un sistema de distribución adecuado en el exterior.

Añadió que no importa que lo barato y bueno que sea un producto, si no está acompañado de un sistema de distribución idóneo en el extranjero, pues mucha gente cree que con los dos primeros requisitos es suficiente, y no lo es; ya que el sistema de distribución es una columna vertebral para lograr la exportación de los productos dominicanos bajo marcas registradas.

Explicó que esa experiencia ya él la ha vivido y “les participo que cualquier camino, sin esa precaución (el sistema de distribución) puede ser frustratorio al final”.