Tres formas de perder peso sin dieta

A la hora de iniciar una dieta todos los extremos son malos. Debes lograr el equilibrio

Diversas investigaciones han puesto de manifiesto algunos “atajos” para perder peso de una manera saludable.  A continuación te decimos de qué se trata.

1)Come más lentamente. Un metaestudio de 22 investigaciones publicado en el American Journal of Clinical Nutrition señala que comer más lentamente ayuda a perder peso.

Explica que la gente que come más lentamente tiende a saciarse antes y, por lo tanto, a comer menos.

La investigación reveló que aquellos que habían cambiado sus hábitos alimenticios para comer a una menor velocidad manifestaban tener menos hambre tres horas y media después de cada comida. Una buena razón para dejar de masticar y darle tiempo a nuestro cerebro para ponerse en sintonía con nuestro estómago.

2)Alimentación consciente. Un estudio publicado en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics  recomienda practicar el mindful eating y el autocontrol con el objetivo de perder peso.

Explica que esto consiste en ser conscientes de la manera en que nos alimentamos. Es algo muy importante , ya que suelen presentarse casos de sobrepeso por comer por aburrimiento, ansiedad, tristeza o sin motivo lo que se encuentra en la despensa.

Esto suele deberse a que la mayoría de las personas no saben gestionar sus emociones y en consecuencia, comen en exceso e indiscriminadamente.

En este sentido, esta práctica puede ser muy útil, ya que seremos capaces de transformar nuestra relación con la comida y convertirla en una experiencia sana y satisfactoria.

3) Permítete comer un poco más los fines de semana. De una investigación publicada por la Universidad de Cornell, en EE.UU. se desprende que es un error cuando nos ponemos a dieta querer cumplirla a rajatabla todos los días de la semana.

En el estudio aquellos que perdían más peso tenían un “patrón de compensación” más claro que los que lo ganaban. Es decir, la alimentación de estos últimos fluctuaba mucho más que la de los primeros, que solían seguir un patrón por el cual comían más los sábados y los domingos, pero mucho menos entre semana. La moraleja es clara: puedes permitirte relajarte los fines de semana, siempre que cumplas de lunes a viernes.