Tres muertes, una reflexión

La tragedia en que perdió la vida el alcalde Juan de los Santos, su escolta Archie De La Cruz y el homicida-suicida Luis Esmerlin Féliz, es un hecho que debe llevarnos a una seria reflexión sobre los momentos que vive la sociedad y a los aportes que podemos hacer cada uno de nosotros para que ésta cambie.

Las circunstancias que llevaron al homicida, víctima de un cobro compulsivo, a cometer un acto de desesperación, abundan en nuestro medio y son muchas las situaciones que se dan a diario que involucran cobros excesivos de intereses por mora, pero que no trascienden.

El grado de desesperación del victimario hay que entenderlo, no justificarlo. Muestra del grado de su perturbación es que atentara contra su vida, luego de ultimar a Juan de los Santos y a su guardaespaldas, cuando acudió al primero para que desactivara una acción de embargo que se ejecutaba en su contra por una deuda millonaria.

Las autoridades tendrán que escuchar a la señora Surelly Bonilla Reyes, hoy viuda Féliz, al hermano del fenecido alcalde, Richard de los Santos, autor, según la dama, del cobro compulsivo, y a los abogados actuantes en el impasse, para tener una idea más precisa de lo que pasó y procurar, en lo futuro, que situaciones como la presente no se repitan.

Finalmente, exhorto a mis amigos lectores a evitar comprometerse con deudas que excedan a sus posibilidades reales de pago, y a los señores prestamistas, banqueros y usureros, a no acorralar a sus deudores porque pueden ocasionar tragedias de las que resulten víctimas inocentes, como es el caso que hoy todos lamentamos.