Tribunal en fuga: un drama en el estrado

“Tribunal en fuga” es la última adaptación de una de las novelas del escritor de best-seller, John Grisham. “The pelican brief” (1993), “The client” (1994), “A time to kill” (1996), “The rainmaker” (1997), “The Firm” (1998), son algunas de las películas que han salido de los libros de este autor oriundo de Arkansas. Una de las principales características de sus novelas es que por lo general están protagonizadas por abogados, desarrollando sus entramados argumentales a partir de ciertos efectos que se apoyan en el espionaje, el tráfico de influencia, la lucha por el poder y de grandes capitales, todo esto enmarcado dentro de una atmósfera de intriga y suspenso. Los tribunales, la gran ciudad, las oficinas sofisticadas y el olor del dinero, son una constante. Sus personajes que siempre están en lucha, una lucha contra los grandes intereses y los grandes capitales, paradójicamente, suelen triunfar.

Hollywood es un insaciable consumidor de las historias de este autor, convirtiendo regularmente, como ya hemos visto sus libros en películas de “prestigio”, con renombrados intérpretes, elevados presupuestos, pero por lo general con irregulares resultados. No obstante, sin importar si esas películas son buenas o no, el nombre de Grisham en la gran pantalla representa dinero.

Nueva Orleans, bohemia y decadente, es el lugar donde se va ha desarrollar la historia de esta película. Protagonizada por un reparto de lujo, en el que participan veteranos de la talla de Dustin Hoffman y Gene Hackman, quienes por primera vez aparecen juntos en un mismo filme. También John Cusack, quien interpreta a un tipo desilusionado que cuando es escogido para formar parte del jurado en un escandaloso caso de homicidio múltiple –donde el acusado es la propia compañía que manufacturó el arma utilizada por el asesino–, ve la oportunidad de beneficiarse inclinando la balanza del veredicto a favor de quien pague más: el fiscal (Dustin Hoffman) o los acusados, que son asesorados por un personaje siniestro brillantemente encarnado por Gene Hackman. Al final, por supuesto, la realidad no es lo que parece y la trama se transforma en una curiosa “estafa moral” que pone el dedo en la llaga de la venta indiscriminada de armas en los Estados Unidos.

[b]LA TRAMA[/b]

La película muestra las interioridades de un importante juicio, en el que una viuda demanda a un fabricante de armas porque su esposo falleció como víctima inocente en un tiroteo. Evidentemente no sólo está en juego una indemnización de millones de dólares, sino el prestigio y credibilidad de una industria bastante atacada en tiempos recientes. Para garantizar la victoria, la defensa contrata a Rankin Fitch (Gene Hackman), un experto asesor, cínico y amoral, que promete influir en la elección del jurado para beneficio del demandado.

Así, Wendell Rohr (Dustin Hoffman), el honesto abogado fiscal, parece no tener esperanza de ganar el juicio. Pero repentinamente surge un elemento inesperado… dentro del jurado se encuentra Nicholas Easter (John Cusack), quien promete a ambos abogados que por 10 millones de dólares convencerá al resto del jurado a fallar a favor o en contra del defendido. Pero antes de un final que podemos más que imaginar, el director Gary Fleder nos llevará sin falta por todas las esperadas escenas en este tipo de cintas: los conflictos en la corte, tensos interrogatorios de testigos, el indispensable abogado recto que está tentado a hacer trampa para que su cliente gane, el juez estricto pero benévolo… en fin, los aficionados al género se sentirán como en casa.

Título original: Runaway Jury

Estados Unidos – 2003

Drama – Judicial – 127´

Dirección: Gary Fleder

Intérpretes: John Cusack, Gene Hackman, Dustin Hoffman y Rachel Weisz

[b]Pacto de justicia[/b]

El “western” nunca muere, Kevin Cotsner después de muchos años regresa tanto detrás como delante de la cámara, haciendo de director y protagonista. El filme viene precedido de buenas críticas, pero no dudo que para cinéfilos conocedores de uno de los géneros más característicos del cine americano, no dejarán de ver muchos referencias a películas claves sobre el lejano Oeste.

Charlie Waite (Kevin Costner), Boss Spearman (Robert Duvall), “Button” (Diego Luna) y Mose Harrison (Abraham Benrubi), son todos ellos hombres que intentan escapar de su pasado y qué mejor lugar para que un hombre sea libre que las grandes praderas, guiando al ganado en una tierra donde las únicas leyes las marca la naturaleza. Estrechamente unidos por el “Código del Lejano Oeste” –defender la justicia, ser fiel y leal al que tienes al lado–, los vaqueros evitan por todos los medios hacer uso de la violencia. Pero su visita a una ciudad de la frontera, regida por la corrupción y la tiranía, cambiará sus vidas y les obligará a pasar a la acción. En medio de este conflicto, la vida dará un giro inesperado cuando el solitario Charlie se encuentre con la alegre y vital Sue Barlow (Annette Bening), una mujer que acabará conquistando su corazón y su alma. Mientras estos valientes se preparan para la batalla que se avecina, se verán también forzados a enfrentarse y derrotar a los demonios interiores que les atormentan.

Presenta un estremecedor, brutal y al tiempo suciamente realizado tiroteo final, tal vez el mejor rodado en toda la historia de un género que si de algo puede vanagloriarse es de tener una trayectoria larga y muy fecunda. Lo demás es ya muy discutible. Porque la segunda película que anida en ‘Open Range’ está marcada por unas intenciones autorales empalagosas y excesivas (…) Pero a pesar de todo, merece verse…” (M. Torreiro: Diario El País)

Título original: Open Range

Estados Unidos – 2003

Western – 145´

Dirección: Kevin Cotsner

Intérpretes: Annette Bening, Kevin Costner, Michael Gambon, Robert Duvall

[b]El closet[/b]

Una comedia a la francesa

François Pignon es una de esas personas a las que nada les sale bien. Christine (Alexandra Vandernoot) se divorció de él por considerarlo muy aburrido. Su hijo adolescente, Franck (Stanislas Crevillén), no quiere verlo desde hace algunos años. Su razón de vivir es el trabajo, que le permite mantener el único vínculo (el económico) con su ex mujer y su hijo. Cuando por casualidad escucha una conversación del jefe de personal anunciando su despido, siente que todo el mundo se desmorona. Cuando está a punto de arrojarse por el balcón de su casa, aparece su nuevo vecino, Belone (Michel Aumont), y le propone una solución a sus problemas: confesar públicamente que es homosexual (salir del closet, de acuerdo a una expresión corriente). Esta situación le permitiría acusar a la empresa de discriminación sexual en caso de producirse su despido.

La confesión “gay” de François es el punto de partida para una serie de enredos muy bien resueltos en clave de comedia por Francis Veber. La empresa para la que trabaja François es líder en el mercado de preservativos y sus principales clientes son los homosexuales. Por lo tanto, el directorio de la empresa, liderado por Kopel (Jean Rochefort), considera que este despido produciría una pésima imagen. François pasa súbitamente de ser un simple empleado a convertirse en todo un símbolo para la firma. Esto pone en jaque al homofóbico jefe de personal, Félix Santini (Gérard Depardieu), a quien sus compañeros convencen que debe superar su odio hacia la comunidad “gay” y acercarse a François.

Título original: Le placard

Francia – 2001

Comedia – 84´

Dirección: Francis Veber

Intérpretes: Daniel Auteuil , Gérard Depardieu, Thierry Lhermitte,

Michèle Laroque, Michel Aumont