Trípode
Innovador Estilo de Vida del Dominicano

El consumidor dominicano en su más variada composición, con el paso de los años y las influencias externas provocadas por la apertura económica y la globalización de los mercados, viene siendo impulsado hacia notables cambios en su proceder. Cambios estos generados por la adopción de novedosas formas de comportarse con maneras y estilos de vida prácticamente desconocidas por las generaciones que le han precedido.

La tendencia no debe ser motivo de extrañeza para nadie, por cuanto es claro el poder que ejerce la penetración de los valores culturales de la sociedad norteamericana sobre el comportamiento de amplios sectores sociales dominicanos a través del cordón umbilical que representan los lazos comerciales entre los dos países y los más de un millón y medio de criollos que se estima residen en los Estados Unidos.

La visión global que le provee hoy a la gente la posibilidad de acceder a las más diversas formas de información, mediante las múltiples y variadas fuentes de comunicación disponibles, clásicos y virtuales, no tiene parangón en los anales de nuestra historia, lo cual está conformando a un consumidor dominicano más consciente, exigente y globalizado.

En ese sentido existen parámetros claros y concordantes que lo definen y que hacen de este nuevo consumidor un “target” en cierto modo mutante, elusivo y cambiante reflejando perfiles de comportamiento más acorde con una cultura aprendida del exterior que las de su idiosincrasia, esencia y tradición propias.

Esto ha marcado claramente un estilo de vida actual del consumidor criollo cuyas tendencias se caracterizan primordialmente en un mejor aprovechamiento del tiempo, traducido en la visista regular al gimnasio y un mayor cuidado de la salud en términos de las marcas que prefiere y de los productos que debe ingerir para su diaria alimentación.

De modo que el ocio, ese espacio de vida del que se dispone para la recreación y el entretenimiento, así como el cultivo de la belleza en todas sus manifestaciones, unido a la atención y al cuidado que se presta a la salud, son elementos que vienen marcando el sendero de las nuevas corrientes en el comportamiento y el desarrollo en los estilos de vida de un creciente y mas generalizado grupo de la sociedad dominicana.

Una población de estos perfiles y abrumadoramente mayoritaria con menos de 35 años de edad, deja pocas dudas acerca de hacia donde deben dirigirse todas las estrategias de mercadeo y de comunicación en el futuro inmediato.