Trípode
Sube el ánimo en navidad

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Respondiendo a una clásica manifestación de nuestra idiosincrasia la gente no pierde oportunidad para manifestar su inconformidad con la situación económica, aún en esta época navideña en que se encuentran con los bolsillos llenos de papeletas. La cosa esta mala, es la respuesta inmediata al momento en que al amigo o conocido se le plantea la pregunta ¿Cómo está la cosa?

De tanto escuchar este lamento uno tiende a dejarse convencer. Pero he aquí que la duda asalta a aquel que haya visitado en estos días cualesquiera de los grandes centros comerciales de la ciudad y se haya encontrado con gran multitud de compradores que abarrotan los estantes y las góndolas adquiriendo todo tipo de productos y de regalos apropiados para la época.  Lo cierto es que esta realidad parece tener dos vertientes de interés. Una de percepción de la gente que a fuerza de repetición se sumerge en un aura de pesimismo y otra de negocios que refleja mejor la visión de futuro de los inversionistas locales y extranjeros.  Esta última vertiente responde al hecho del sostenido auge experimentado por el sector comercial en muchas vertientes de su dinámica económica, producto de la confianza creada por el buen manejo y la estabilidad de la economía del país en los últimos tiempos.

Este entorno favorable para los negocios ha despertado el interés de los inversionistas locales y extranjeros que aceptando el reto de la competitividad se han lanzado mediante la formación de sólidos grupos económicos, a la creación de los instrumentos necesarios para impulsar grandes centros de comercialización y consumo aportando con su decisión una importante cuota al crecimiento de la economía del país. La fuerza de esta dinámica queda evidenciada claramente con la remodelación de sus instalaciones hecha por la Ferretería Americana, la próxima apertura de IKEA y el Blue Mall, así como el inicio de un nuevo megacentro en la intersección de la avenida John F. Kennedy con Abraham Lincoln, intensificando de este modo las actividades competitivas mediante el manejo estratégico de los precios y de otras variables mercadológicas no menos importantes, acción que habrá de revertirse en tangibles beneficios para el consumidor.

Las expectativas son que esta tendencia mantenga un desenvolvimiento y un desarrollo positivo en su proyección futura, que además de beneficiar al consumidor sirva como dinamo para impulsar también el crecimiento de los sectores comerciales que intervienen en el proceso de intercambio generado con el amplio abanico de productos.