Triunfa el reggaetón en el Palacio de los Deportes

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POR REYES GUZMÁN
El reggaetón tiene pegada en muchas plazas y en República Dominicana atrapa la atención de niños, adolescentes y adultos que se contagian con letras que en algunos temas hablan de sexo, de denuncias sociales y desamor, pero con la etiqueta de “dale duro, perreo por delante, perreo por detrás, dale morena”. El Palacio de los Deportes fue el centro de presentación la noche del sábado de Daddy Yankee, La Hill, Wisin y Yandel y del dominicano Colombo Rubirosa.

Cada día más se suman admiradores al género que está de moda y que inunda la radio con artistas de Puerto Rico, donde hablar de reggaetón es comida servida. Lo que se ha presentado en el país demuestra falta de organización, porque siempre comienza con bastante tiempo de retraso. A las 10:30 se hizo un chequeo de sonido, irrespetando a quienes llegaron pensando que a las 8:00 iba a comenzar. Fue a las 10:45 cuando Vitaly y Milton Cordero (Lechuga) salieron a saludar a la multitud y presentaron a Rubirosa, quien con dominio y gracia se ganó los aplausos. Se hace acompañar de una muchacha y un joven, mientras tres bailarinas le adornaron la actuación de 12 minutos.

La Hill, primera representación puertorriqueña de la noche, subió a tarima a las 11:00 para en su discurso expresar que quienes no brincaran no eran dominicanos. El público le correspondió con gritos, saltos y aplausos, aumentando más las reacciones cuando ella dijo que era de padres boricuas-dominicanos, llevando el merengue y la bachata en su corazón. Veintidós minutos fueron suficientes para conectar con su música.

Al más esperado, Daddy Yankee, le tocó el turno a las 11:30, tiempo que marcó lo más expresivo de la velada, motivando que los presentes se pusieran de pie y a todo pulmón corearan cada tema. Seis bailarines (cuatro explosivas muchachas y dos varones), se movían como apostando a quién le quedará cintura después de la presentación.

Daddy tiene la pauta para que sus fans hagan lo que él les mande, desde subir las manos, mostrar las luces de los celulares como luciérnagas, creando así un espectáculo visual, hasta bailar sin parar. Sabe lo que le gusta a la gente, lo que sintoniza, por eso mencionó los nombres de populares barrios de la capital, aumentando de esa manera la algarabía. “Candela” y “Latigazo” sirvieron para medir la temperatura de pequeños y grandes que no dejaban de “perrear” (término para designar el estilo de baile en el que los cuerpos se pegan y se mueven inclinados). Tres motores como elementos escenográficos y con las luces encendidas formaron parte de su show. Peloteros puertorriqueños de las Grandes Ligas vinieron a compartir el triunfo de Daddy, artista que elogió las condiciones del dominicano Pedro Martínez. Cada gesto creaba en el público una manifestación. Sin pausas presentó a Wisin y juntos iniciaron un intercambio musical que luego trajo al escenario a Yandel, lo que obligó aplausos. Yankee le dejó la pista caliente al dúo que goza de máxima popularidad en el país. Daddy entra y sale, al tiempo que Wisin y Yandel se lucen con sus temas. Con “La gasolina” Yankee se despide, dejando al público acelerado y pidiendo más. Con todos los participantes del concierto se hizo un final feliz.

COSITAS Y COSOTAS
– Nunca antes había asistido un número tan alto de menores a un concierto de adultos. Los responsables son madres y padres que olvidaron las letras de algunos temas y el peligro de la multitud.

– Una señora que inclinó muchas veces el codo llevó a su hija de unos siete años. Un hombre a un niñito de tres años. ¿Qué dirá la entidad de protección al menor?

– El robo de celulares fue excesivo y miembros de la Policía no sabían qué hacer. Una rubia se quedó con la mano izquierda en la oreja.

– El vestuario de niñas de doce y catorce años no fue el más correcto. Dos centavos de blusas y cinco de falditas.

– Enseñar los tatuajes, los “colales” y los pechos es la práctica de las muchachas en este tipo de concierto.

– Algunas personas se quejaron, porque pagaron RD$1.200 en VIP con supuestamente derecho a bebidas, pero se quedaron esperando los traguitos. Ni una botella de agua les dieron.

– La seguridad se quejó, porque por el área de prensa, dizque demasiado personas pasaron acreditadas.

– En el reggaetón el “tra, tra” y “el dale duro” forman los estribillos. El público lo hace suyo, mientras baila sin parar.

– A las 10:35 un tema de Don Omar sonaba, lo que para la mayoría de los presentes resultó un suspiro, luego de tanta espera.

– Se demostró en el Palacio de los Deportes que hasta el gato tiene un celular.

– Milton Cordero y Vitaly hicieron buen trabajo en la conducción. Expresaron lo necesario y no tuvieron que apoyarse en la vulgaridad, como han hecho otros.              

– Cuando Wisin y Yandel estaban en tarima, La Hill buscaba cámara entre el público. Se movió de un lado a otro saludando.

– Los más borrachos se quitaron las camisas y los menos cuerdos lanzaban al aire a las muchachas. Perreo mami, perreo. Bárbaros.