Trump resume agenda económica en tres palabras “empleo, empleo, empleo”

"Cómo el programa de Trump fue del capitalismo al sexismo".
"Cómo el programa de Trump fue del capitalismo al sexismo".

Toledo. Miles de nuevos y radiantes Jeep Wrangler y Cherokee esperan ser embarcados en los trenes de mercancías en la fábrica de Chrysler de Toledo, bastión demócrata y sindicalista, salvado de la quiebra por el presidente Barack Obama.

Es ahí, en el Ohio industrial, al borde del lago Erié, donde Donald Trump desembarcó el jueves para meterse en el terreno de su rival, en una ciudad que perdió un cuarto de su población desde los años 70 y donde 25% de los habitantes son negros y fervientes partidarios de Hillary Clinton, la candidata demócrata a la elección presidencial de noviembre.

“Mi agenda económica puede resumirse en tres palabras muy bonitas: empleo, empleo, empleo”, declaró el empresario ante 2.000 personas en un gran teatro de la ciudad.

“Si Trump se convierte en presidente, observen cómo todo irá bien”. “Desde 2017, los empleos comenzarán a dejar los demás países y volverán a nosotros, créanme”, dijo. “Y eso incluye a los productos Apple“.

El objetivo del candidato republicano es conseguir el voto de personas como Dusky Raker-Bishop, de 40 años, quien cuida de su marido y de su madre, ambos discapacitados, durante todo el día.

En 2008, Dusky votó a Barack Obama, pero “no votaría nunca por Hillary, va a hacer como Obama y deslocalizar todos nuestros empleos al extranjero”.

Sobre su pecho, la mujer tiene sujetado con alfileres un cartel: “lamentable“, el calificativo empleado por la exsecretaria de Estado para describir a la mitad de los que apoyan a Donald Trump.

Ese adjetivo se encuentra ahora de forma irónica en innumerables camisetas a la venta fuera de los mítines del candidato.

“A veces hay que jugar a dos puntas”, dice Brandon, de 33 años, obrero de una fábrica de neumáticos y miembro del gran sindicato United Steelworkers, una central sindical que llama a votar a Hillary Clinton.

“Hillary apoya acuerdos de libre comercio que van a cerrar fabricas como la mía”, se queja este republicano. Aunque la postulante demócrata ha reiterado que rechaza el nuevo tratado de libre comercio Transpacífico negociado por Barack Obama, un buen número de electores no le creen, pues defendió este acuerdo cuando se desempeñaba en el gobierno.

Paradójicamente, estos obreros se sienten cercanos un partido históricamente antisindical y pro libre comercio, el del republicano Donald Trump.