Tuberculosis infantil, otro
rostro de la enfermedad

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La tuberculosis ataca generalmente los pulmones en los adultos, pero en el caso de los niños, puede convertirse en graves padecimientos, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis ósea

POR LILIANA CEPEDA
Conocida como una de las enfermedades más crónicas que existen, la tuberculosis es considerada una peligrosa epidemia mundial, debido a la gran cantidad de muertes que se registran anualmente. Ataca generalmente los pulmones, pero en los niños puede generar graves afecciones en distintas partes del cuerpo.

En este sentido, la doctora Virgen Gómez, quien es pediatra infectóloga experimentada en el tratamiento de infantes con tuberculosis, explica que   contrario a lo que muchos creen, esta enfermedad puede evolucionar en diferentes áreas. En los adultos generalmente ataca a los pulmones, pero en los niños puede convertirse en meningitis tuberculosa, cáncer y tuberculosis ósea.

Sobre el diagnóstico de la tuberculosis en niños, la doctora Gómez destaca que es sumamente difícil detectarla, porque ellos no son bacilíferos, es decir, que al hacerle una baciloscopía existen pocas posibilidades de que salga positiva, debido a que su organismo no desarrolla los indicadores necesarios.

“Para ver la baciloscopía en un niño, éste tiene que tener cavernas, que son lesiones abiertas a nivel del pulmón, que es donde el bacilo sale al exterior y te produce entonces la baciloscopía positiva; de ahí que sea más difícil el diagnóstico con niños, pero tenemos una herramienta importante que es la historia epidemiológica, o sea, el contacto del niño con tuberculosis. También se utiliza lo que se conoce como la prueba de tuberculina o TPD, la radiografía y la vadionopatía”, indica la especialista.

Destaca que los primeros signos clínicos que se deben observar en los niños, son los contenidos en el factor epidemiológico, entre los que  se encuentran: tos continúa por más de dos semanas, fiebre, usualmente en las tardes, caracterizadas como febrículas vespertinas acompañadas de decaimiento, sudoración nocturna, pérdida del apetito y de peso.

De acuerdo a la especialista, entre las manifestaciones severas de la tuberculosis están la meningocefalitis tuberculosa con síntomas de alteraciones de la conciencia y convulsiones, así como la tuberculosis ósea, la cual puede producir el mal de POTT, que consiste en una deformación de la columna vertebral, debido a que el bacilo lesiona el hueso y produce lo que se conoce como una ostiomelitis en las vértebras, donde estas bacterias se adhieren, causando la deformidad vertebral. En algunas ocasiones la masa presente en las vértebras produce un acceso, convirtiéndola en tuberculosis cutánea avanzada.

Tratamiento y prevención

Explica la doctora Virgen Gómez, que antes de iniciar cualquier tratamiento al niño, debe hacérsele pruebas de disfunción hepática y renal. En relación al manejo de un niño que tenga una historia sugestiva de tuberculosis, aconseja hacerle las pruebas correspondientes de tuberculina y, si no aportan datos positivos, entonces se puede comenzar el tratamiento profiláctico contra la tuberculosis.

Los principales medicamentos utilizados en el tratamiento contra esta enfermedad, y que se suministra al niño durante seis meses, son la isoniacida, etambutol, rifanpicina y la piracinamida. Posteriormente a este hay que dar seguimiento para determinar si eventualmente el infante puede desarrollar tuberculosis.

Como parte del tratamiento preventivo, anteriormente se suministraba la vacuna BCG y se le daba seguimiento al niño todos los años con la prueba de tuberculina, pero en la actualidad no se recomienda hacer la prueba anual, sino más bien  tomar en cuenta a todos los niños que tengan contacto sugestivo.

La vacuna se suministra al recién nacido preferiblemente en las primeras horas de nacido, aunque se puede poner a cualquier edad. Se coloca en la parte superior del brazo izquierdo, donde esta deja una pequeña cicatriz.

Cuando se trata de un paciente con  tuberculosis diagnosticada, dependiendo del tipo de ésta, el manejo también será diferente. Si el tipo es pulmonar, se utilizan tres medicamentos por dos meses y después dos medicamentos más por cuatro meses. En tanto, si se trata de un niño tuberculoso, y que además es VIH positivo, hay que darle un tratamiento  de 9 a 12 meses, asimismo, si la tuberculosis es extra pulmonar, debe manejarse por más tiempo.

Estudios revelados por Salud Pública afirman que en República Dominicana existen aproximadamente 4,220 tuberculosos notificados, de los cuales un 8.6 % son VIH/Sida positivo.

 

Una estrategia que se está implantando, y que resulta muy eficaz, debido a que motiva al paciente a llevar al pie de la letra el tratamiento y con rigurosidad necesaria, es el sistema de DOT, que significa “dosis de tratamiento observado”. Consiste en que el paciente debe ir todos los días a tomarse la pastilla correspondiente al centro médico o por el contrario se auxilia de una persona de la comunidad, quien se encarga de que se administre adecuadamente el tratamiento.

Indica la especialista Virgen Gómez, que un factor que ha empeorado el pronóstico y tratamiento de la tuberculosis es la aparición del virus del VIH/Sida y la multidrogo resistencia, que consiste en el desarrollo de la resistencia a los medicamentos que se utilizan para tratar la tuberculosis, provocando que el paciente no responda al tratamientos, casos en los que hay que buscar medicamentos alternativos o de segunda elección.

Concluye la doctora Gómez, que es muy importante que los padres tomen conciencia acerca de la supervisión del entorno en que se desarrollan sus niños, debido a que la tuberculosis es una enfermedad transmisible. “Debemos hacer hincapié en el área familiar y los contactos del niño, porque ellos nos transmiten la enfermedad; hay que investigar qué adulto contagió al niño para que reciba el tratamiento y no infecte a los demás”.

La tuberculosis es una enfermedad infecto-contagiosa prevenible y curable producida por el bacilo de Koch.

Según un estudio revelado por Salud Pública, en República Dominicana existen aproximadamente 4,220 tuberculosos notificados, de los cuales un 8.6 % dio positivo en la prueba del VIH-Sida.

El último informe del Control Mundial de la Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que en el hemisferio americano la tuberculosis produce cada año 352,000 nuevos pacientes, con una mortalidad anual que supera las 50.000 personas.