Turismo debe cuidar ambiente

POR UBALDO GUZMAN MOLINA
El turismo debe prestar mayor atención al cuidado del medio ambiente y a su modelo de organización por su propia supervivencia, plantea el “Informe Nacional de Desarrollo Humano 2005”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Señala también que el desarrollo del turismo ocurre en zonas ecológicamente frágiles, donde muchos hoteles fueron construidos violando sistemáticamente las normas ambientales y teniendo un manejo inadecuado de los desechos líquidos y sólidos.

Precisa que se han puesto en marcha numerosos planes de desarrollo turístico, la mayoría de los cuales no pasó de la formulación y que otros tuvieron una ejecución limitada.

Asimismo, que a pesar de que se dictaron algunas normas y leyes de regulación, la debilidad del Estado para hacerlas cumplir y la ausencia de responsabilidad social provocaron que el sector se desarrollara en forma poco ordenada y precipitada.

La consecuencia de ese crecimiento acelerado, sin orden y sin la debida planificación, sostiene,  ha sido la presencia de un conjunto de “externalidades negativas”, como sobreexplotación de recursos, economía de enclaves e inseguridad ciudadana, que ha afectado el ritmo de crecimiento de la generación de divisas.

Los investigadores principales del informe son Pavel Isa Contreras, Jaime Moreno Portalatín, Frank Báez-Evertsz, Leopoldo Artiles Gil, Miosotis Rivas Peña, Francisco Cueto y Ramón Tejada Holguín.

Entre los factores que explican esa situación figuran el dominio monopólico de los operadores turísticos, una imagen turística estereotipada por las tres “s” (sol, arena y mar) y un producto turístico homogéneo y con poca tendencia a la diversificación de la oferta.

El informe cita, asimismo, un desarrollo turístico concentrado en las costas, con un predominio de los hoteles de gran tamaño, facilidades turísticas concebidas a espalda de las comunidades, con playas privatizadas y escasa regulación estatal.

Otro factor es la fuerte carga y deterioro ambiental de los destinos y su entorno, creciente inseguridad ciudadana y pocas actividades culturales y de entretenimientos para complementar la oferta hotelera.

El informe del PNUD se pregunta si es deseable recibir inversiones extranjeras a cualquier precio.

El gran reto del sector, plantea el estudio, es cómo crear una responsabilidad social empresarial que asuma e internalice el cumplimiento de las normas ambientales, de ordenamiento y fiscales.

Plantea que siempre existirá un nicho del mercado para un turismo barato y de masas, así como depredador de la sostenibilidad y que las preferencias del consumidor a nivel mundial se dirigen hacia un turismo respetuoso del ambiente, la cultura y la comunidad.

Los ajustes necesarios para tener un turismo promotor del desarrollo humano implican establecer y hacer cumplir las normas y las leyes en materia ambiental y fiscal.

Expresa que se deben dar respuestas a los problemas ambientales detectados, para propiciar un medio ambiente limpio que garantice el crecimiento sostenido, para controlar el impacto de la degradación ambiental sobre pobres y mejorar la relación entre medio ambiente y salud.

Los problemas de sostenibilidad no se limitan a las frágiles costas, pues los ríos y montañas necesitan de una sociedad que los maneje de forma más sostenible, de lo contrario el potencial ecoturístico está en juego, plantea el estudio.

Señala que hay que cambiar y hacer más estrictos los parámetros de exigencias y asegurar su cumplimiento, y además de sanciones, se debe incentivar la creación de un movimiento ambiental ligado a organismos internacionales privados que practiquen auditorías independientes.

Expresa que el país tiene el reto de derivar más  valor agregado del turismo sin incrementar el volumen de visitantes, porque es una falsa ilusión medir el éxito del sector por el aumento de llegada de turistas.

Plantea también que el país tiene que definir una estrategia de diversificación de sus mercados emisores para disminuir “las estacionalidades” y los ciclos, aumentar la estadía y mejorar los ingresos por turista.

Favorece una estrategia agresiva que combine vuelos “charters” y disponibilidad de asientos regulares a precios atractivos, lo que implica traer al país la mayor cantidad posible de operadores independientes, apostando a la pluralidad de mercados.

El turismo basado en el desarrollo humano debe reconocer los valores o aportaciones que puede tener el turismo para cultura y viceversa, considera la investigación.