Turismo y comunicación

Los establecimientos turísticos de la región Este  concentran el 65% de las habitaciones hoteleras y por los aeropuertos de esa misma región ingresa más del 75% de los turistas que ingresan al país. Pero este desarrollo, que incluye excelentes servicios de hotelería, playas y recreación de todo tipo, tiene como contraste una pésima comunicación vial desde La Romana hasta el extremo oriental de la isla. Se trata de una ruta insuficiente para el creciente flujo vehicular, que además resulta altamente peligrosa por su sinuosidad y estrechez. El número de accidentes fatales ocurridos en la misma habla por si solo de sus limitaciones.

La fórmula para resolver estas limitaciones está en la aprobación por parte del Congreso del proyecto de construcción de la Autopista del Coral para complementar la Autovía del Este. Un turismo que pretende  ser competitivo en una región de tanta oferta como el Caribe, necesita infraestructura vial adecuada. No hay manera de justificar que la adecuación de la infraestructura vial hacia el Este no haya marchado a la par con el desarrollo del potencial turístico de una  región que acoge la mayor parte del turismo que ingresa al país y que cuenta con la mayor oferta de alojamiento. Lo juicioso sería no postergar por más tiempo el proyecto de la Autopista del Coral, pues mejorar la comunicación vial en esa zona de seguro influirá en un incremento de las inversiones en turismo en el Este.

¿Realmente vale la pena el riesgo?

A pesar de que aún no se ha disipado el dolor por el más reciente naufragio de indocumentados, en el que perecieron 29 personas y algunos sobrevivieron practicando  actos de antropofagia, ya se teme por las vidas de varias decenas de viajeros furtivos que se hicieron a la mar en una o dos frágiles embarcaciones. La ocurrencia ha puesto en movimiento equipos de rescate que incluye helicópteros y aviones que tratan de localizar la o las embarcaciones y sus ocupantes.

Cada uno de los viajeros extraviados habría pagado sumas importantes por el “pasaje” hacia Puerto Rico. Es difícil entender por qué alguna gente toma la opción de hacerse a la mar con tan alto riesgo en vez de iniciar un pequeño negocio con el dinero destinado a pagar un viaje que promete mucho de tragedia. Es incontable el número acumulado de víctimas de estas expediciones. ¿Vale la pena asumir tantos riesgos con tantas probabilidades en contra?