Twitter reflejó el camino hacia la derrota de Hillary Clinton

La suerte que corrieron online Clinton y Trump se vio reflejada en sus estilos offline de campaña

Las encuestas la daban ganadora. Los modelos de predicción la daban ganadora. Los mercados financieros la daban ganadora.
Pero Twitter daba a Hillary Clinton perdedora, con una constante tendencia a la baja en el sentimiento del público que anticipó su sorpresiva derrota ante Donald Trump el día de la elección.
La campaña 2016 tuvo más de 300 millones de tuits que mencionaban a Clinton o Trump, en los que el republicano duplicaba a los de su adversaria.
Ambos candidatos tuvieron niveles de rechazo sin precedentes entre los votantes, pero el sentimiento ciudadano en Twitter le dio una ventaja a Trump.
Desde que anunció su campaña el 16 de junio de 2015, los tuits que mencionaban a Trump fueron 51 por ciento positivos (+1), frente al 51 por ciento negativo (-1) de Clinton desde que lanzó su campaña el 12 de abril de 2015, según datos de la firma de análisis de medios sociales Brand – watch, proporcionados a Bloomberg en forma exclusiva.
El mejor día de Clinton en Twitter fue el 9 de abril de 2016, cuando hizo campaña para la primaria del Partido Demócrata de Nueva York en suelo local de Brooklyn, con un 79 por ciento de menciones consideradas positivas (+29) por Brandwatch.
Su peor día fue el 9 de enero, con 75 por ciento de menciones negativas (-25) en los días previos a las primeras votaciones de la campaña en los caucus de Iowa del 1 de febrero.
Pero un promedio variable de 200 días de esos puntajes –moderando la volatilidad de los vaivenes cotidianos- revela una declinación casi constante en la opinión favorable sobre Clinton.
Este promedio nunca se recuperó después de la primera vez que fue negativo el 1 de mayo, como producto, en gran medida, de una serie de días desfavorables en marzo y comienzos de abril, cuando la posible candidata demócrata sufrió varios reveses en la primaria y caucus ante Bernie Sanders, incluidas las derrotas en Michigan y Wisconsin, estados que también se volverían en su contra en la elección general.
Inclusive en agosto, cuando Clinton subió en los sondeos tras la Convención Nacional Demócrata, la candidata tuvo apenas tres días de percepción positiva neta en Twitter.
La suerte que corrieron online Clinton y Trump se vio reflejada en sus estilos offline de campaña. Para Clinton, era avance constante –aunque en la dirección equivocada, en Twitter- mientras que para Trump era una batalla volátil.
La percepción de Trump en Twitter se desplomó en marzo y principios de abril cuando sufrió derrotas en las primarias de estados como Utah y Wisconsin.
El repunte. Luego, durante el resto de abril y mayo, se repuntó fuertemente cuando estados como Nueva York lo pusieron otra vez en carrera hacia la nominación del Partido Republicano. Sin embargo, a diferencia de Clinton, el sentimiento en el largo plazo favorable a Trump en Twitter fue aumentando levemente a lo largo de 2016.
Por cierto, algunos de estos tuits son de usuarios que no son votantes, ni estadounidenses, ni siquiera humanos.
La proliferación de “bots”, cuentas automáticas que disparan cientos de tuits a favor o en contra de los candidatos, enturbiaron las aguas de los medios sociales.
Pero la actividad de los bots no fue suficiente para modificar los datos de este análisis: Clinton tuvo +5 el 19 de octubre y Trump -7, posiblemente porque estos tuits automáticos tienen menos posibilidades de contener la clase de lenguaje humano natural que buscan los algoritmos de análisis del sentimiento como Brandwatch.
En términos generales, 17 de los 19 días decisivos entre el debate final del 19 de octubre y la elección del 8 de noviembre fueron positivos netos para Trump en Twitter.
En el caso de Clinton, apenas 5 de esos 19 días fueron positivos netos, debido a que las revelaciones de última hora sobre la investigación de su servidor privado de correo electrónico afectaron la campaña demócrata.
Los encuestadores temen que su histórico error de cálculo en la elección de 2016 haya obedecido a que algunos votantes no quisieron admitir su adhesión a Trump. Para esos votantes, Twitter posiblemente haya servido como confesionario.